Un fluido mortalmente constructivo.
La montaña abre sus entrañas
De ella surgen las lágrimas desheredadas
Cauces se necesitan, para encauzar
Las grandes buenas que derrama
Aprendamos, seamos sabios para saber doblegar
Dejemos rencillas, muchas manos
Fuerzan ocultan, tales que parecerán inverosímiles
Tomen el zapateo al cruzar un puente
Un pie solitario ni sonido recreará
Mas un millón de botas al unísono
Un chino, dos chinos, muchos chinos
Puede ser un monto de lastre
O convertirse en China
Así son los débiles del mundo
Un gigante, que aunado
Temeroso será.
FELICES dÍAS y TODOS LOS DEMÁS


