Sobre el Mar azul, quedó tu recuerdo...Viejo.
Sobre mi piel
Un tenue capuz de salitre
Se cierne, en el paseo lento
En una estación de pequeña tierra
Lunar en el centro del azul esmeralda
Idoneidad del cian cielo
Crines sueltas
Y horizontes lejanos de saetas excéntricas
Desenvainadas cual azuzando
Los adioses del individuo
De manos callosas
De entregada vida al mar, la mar
Prieto su corazón henchido
De viejo y océano
Ruedan, ruedas, rueda
El constante goteo de vacuo mirada
Se nos escapa
Granos que se pierden en el hoyuelo
De sus cuencas entregadas…
Han redimido un recuerdo
El ancla sin barco
La madera sin pez
La afilada punta del emperador
Amputada y expuesta cual trofeo
Entre aquellas redes zurcidas
Una y mil veces
Un sutil escribidor se apodera de su tinta
Y con su olor agridulce
Apuntala una memoria,
esa que sus canas tiñeron de un níveo don,
la hazaña del tiempo.
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