"LA ESQUINA DEL BLUESMAN"
LA MUJER DE LA TIENDA.(Rep'07ELPAIS)
LA MUJER DE LA TIENDA.(Rep'07ELPAIS)
En esta esquina donde todo se ve, y se escucha me encuentro, para cantar al viento.
Las verdades de esta absurda vida son placebos, que nos dan un instante de satisfacción cuando podíamos lograr con ello la felicidad.
He visto entrar una mujer en la tienda de enfrente. Sí, donde va toda le gente.
Toda la gente menos ella, ella es una homeless, mendiga, sin techo, llámale como quieras.
La mujer bien arreglada se dispuso a entrar en la tienda, a cargar el carro, sin mirar si falta le hace o le hace falta. Lo importante es poderlo comprar, ¡ja,ja,ja!.
En cambio ella, nuestra humilde compañera, la homeless, mendiga o sin techo, se dispone a esperar a ver que puede darle aquella buena mujer, pues según está cargando en el carro, alguna cosa puede caer.

Su sorpresa fue mayúscula, aunque igual no, pues está acostumbrándose, cuando se acercó a la mujer díjole: " Señora, buena señora, por qué no me da usted: Alguna cosa de esas que tantas lleva, la que me pueda llevar a la boca por un día al menos , usted puede, pues si puede comprar comida a su perro, hace usted bien; pero quizás le sobre algo para una humilde homeless, mendiga o sin techo"
Aquella mujer en vez de darle algo, le escupió. Castigándole con los improperios: indeseable y alguna otra cosa peor. Prefería darle comida a su perro antes de acrecentar su inmundicia. Sí la tuya, le conminó. Si no te vas de aquí llamaré a la policía.
Al pasar por mi esquina como si hubiera dádose cuenta de mi presencia en la escena, me dijo: tome, una lata de carne , usted al fin y al cabo se la gana cantando, aunque sea esa piltrafa. Y me dejó una lata de carne para "Socio". Vamos, digo yo, era comida para perros.
Que buenas son algunas personas, seguro se fue contenta a casa por su buena limosna.
Nuestro bluesman, tomó su bluesguitar por el mango asido a su caja, llamó a Socio y dispúsose a marchar en otra dirección que la buena señora.
Ya sabes te canto al ritmo de mi bluesguitar.
Las verdades de esta absurda vida son placebos, que nos dan un instante de satisfacción cuando podíamos lograr con ello la felicidad.
He visto entrar una mujer en la tienda de enfrente. Sí, donde va toda le gente.
Toda la gente menos ella, ella es una homeless, mendiga, sin techo, llámale como quieras.
La mujer bien arreglada se dispuso a entrar en la tienda, a cargar el carro, sin mirar si falta le hace o le hace falta. Lo importante es poderlo comprar, ¡ja,ja,ja!.
En cambio ella, nuestra humilde compañera, la homeless, mendiga o sin techo, se dispone a esperar a ver que puede darle aquella buena mujer, pues según está cargando en el carro, alguna cosa puede caer.

Su sorpresa fue mayúscula, aunque igual no, pues está acostumbrándose, cuando se acercó a la mujer díjole: " Señora, buena señora, por qué no me da usted: Alguna cosa de esas que tantas lleva, la que me pueda llevar a la boca por un día al menos , usted puede, pues si puede comprar comida a su perro, hace usted bien; pero quizás le sobre algo para una humilde homeless, mendiga o sin techo"
Aquella mujer en vez de darle algo, le escupió. Castigándole con los improperios: indeseable y alguna otra cosa peor. Prefería darle comida a su perro antes de acrecentar su inmundicia. Sí la tuya, le conminó. Si no te vas de aquí llamaré a la policía.
Al pasar por mi esquina como si hubiera dádose cuenta de mi presencia en la escena, me dijo: tome, una lata de carne , usted al fin y al cabo se la gana cantando, aunque sea esa piltrafa. Y me dejó una lata de carne para "Socio". Vamos, digo yo, era comida para perros.
Que buenas son algunas personas, seguro se fue contenta a casa por su buena limosna.
Nuestro bluesman, tomó su bluesguitar por el mango asido a su caja, llamó a Socio y dispúsose a marchar en otra dirección que la buena señora.
Ya sabes te canto al ritmo de mi bluesguitar.