No es una equivocación, es un error de apreciación.
A veces somos tan lanzados que miramos y soltamos la mano sin preocuparnos si acertamos o erramos.
A veces la arena del desierto que dejamos atrás, está aún cargada de miedos y retazos del pasado. No logramos solventar la pared que nos escondió de ver nuestra propia situación en declive. Un país que está lleno de resentidos, deja a su suerte a otros que están en peores condiciones y además se piensa que hace lo correcto.
Parece que la historia se repite. Un rico invade a un pobre, lo machaca para su bien, para educarlo y mete allí en su propia casa a unos de sus amigos y sus secuaces. Cuando se aburre o simplemente no está a gusto devuelve su casa, pero a su antiguo dueño sino a su nuevo amigo.


Sí todos, unos más que otros apretamos índice y pulgar sobre el apéndice que deja pasar el olor de podredumbre, y desviamos la mirada hacia el sol poniente.
En verdad nos encontramos en las noticias de los noticieros a los bien, pero no claro, informados mandatarios diciendo que: Aquí no pasó nada, ha sido un Error de Apreciación, y es que aquí nadie vio nada. Pobrecillo, quizás nos lo creamos.
Es lo que tiene la evolución: Los spanish se fueron porque no tenían cemento para tanta arena.

Ahora cómo van a querer soltarlo, ni autonomizarlo, máxime si cabe esclavizarlo. Coño que es por su bien, dicen.
Cabe esperar y que algún día seamos capaces de decir No. Basta.
No hay comentarios:
Publicar un comentario