Peludo y Suave...
De oscuros quinqués me llegan tus bellos reflejos
De oscuros quinqués me llegan tus bellos reflejos
Acaso directrices en mis andares retuertos, sin pies
Seré un Platero escogido por el olvido, o quizás…
Escogí caminos donde librarme en consumos el sudor
Quién habría de ser antojadizo de aletear fríamente
Bajo las alas de las Mariposas Blancas, si del campo son.
Haremos del Escalofrío, noche rotunda que se vaya
Pues no fuimos nosotros llamaderas del rencor presto
Sino latentes paseantes escogidos por las horas tardías.
Tuve tentación de llevarte entre los escogidos doctos
Mas para qué, esos relucientes en su boato y sorna
Quizá La Miga se hizo para soslayar saetas certeras…
Esquivemos, ándate pronto, la lapidaria pedrería
Sin brillos ni fanfarrias, escojamos al amigo del Loco
Así sabremos de grito bien cierto, o de lúgubre sombra.
Apenas descerrajaron un cuerpo sobre los plomos
Hubieron de asociar la nada, entre los lamentos yertos
De quien se hace Loro, o truhan de voces audaces.
Sigamos hacia arriba, que no nos cojan el sitio, arriba
Disloquemos el mundo por una visión desde Azoteas
No quede el regocijo maltratado en las alturas silentes.
Tuve una idea, tuve un pálpito, gritar al viento, sí vocear
Aquello que otorgue Libertad, acaso fastidie al carcelero
Nunca cercenaré el albedrío del nacido insubordinado.
Quiero palpar tu hogaza, saber de tu tierno manjar
Poder escudriñar un migajón sencillo, Pan de mieses
Locuaz no deberé ser, sino generoso con tu desvelo.
Y a ti que te digo, solitaria y majestuosa Amistad
No cejes en el intento de quebrar mis ataduras celosas
Porque no quiero falaces reválidas, sino miradas níveas.
Hube de escoger entre El Pozo, y las estrellas libres
Rendir cuentas al absorto destino, sin revisar dispendios
Mas pude con la narcisista figura que alentaba mi adiós.
Pesando al rayo, sobre el trueno, desquitando Tormentas
Irradiando luces, en esquinas de tétricos resquicios
Carcomiendo la madera del esquivo árbol protector.
Si no hay Vendimia, habrá cosechas de lejos escogidas
O disuadiremos al centinela de los afeites, o la turba
Sembraremos otra vez, alimentándonos de fuego arduo.
Los heliotropos se desconocen bajo la luz de la Luna
Regados en la tarde, con el rebosante aguacero del pozo
Enhiesten la epidermis por doquier, sean impresionables.
No medien entre agoreros de voces quebradas y falaces
Pues el Eco se alimenta de las tergiversaciones escogidas
Arribando en apeaderos donde los trenes ya se fueron.
Recobremos el fuego, que arde en nuestras entrañas
Sigilosamente se coló ahí, no apaguemos su fulgor,
Nos acelere su Llama, el danzar fecundo de la memoria.
Pronto estará abierta la nueva Alba, en reluciente sol
Obsequiándonos un nuevo día, un acaecimiento soñado
Sin metas, ni cortas, sin escuálidos adioses, ni trabas.
Llegará la hora, de que tu acartonada efigie, me llegue
Asiendo con tus oropeles, cincel de nueva escultura
E idílicos sueños logrados, mas no importa cuan tarde.
Bajo la Tierra surgirán linimentos de arcoíris preñados
Sin supinas formas, o escarceos inquiridos, no, sólo luz
Tientos y tarantos, que el alzapúa rasgue nuestro alma.
©Santiago Pablo Romero. Bluesman. Platero Y Yo.
