Deseada, me sentí…
En mañanas de dura escarcha
Tuve frío
Y tus manos de sencillo candor
Me arroparon.
En tardes de soleada brillantez
Mis ojos se velaron
Y tú, creaste la sombra fresca
Devolviéndome la luz.
En mis noches más oscuras, atenazadoras
Mis miedos me ahogaban
Y sobre mi lecho
Amaneciste, acurrucada a mi lado.
Puede que una vez dudara de mi ascendencia
Quebrada por gritos desilusionados
Mas nunca supe si estallaría
O me dejaría hundir en los lodos,
Pero una cosa sí sé, segura estoy
Tú y sus pupilas encendidas me cobijaban
De la intemperie falsaria
Que acechante mostraba sus fauces de feroz canibalismo
Y nunca dudé de mi seguridad
Es en ello, me siento, me sentí, la Deseada
Concebida por el impulso ferviente
De dos corazones fundidos
Elíseos podrían ser los vientos, o brillar luz
Las velas hervir de henchido alimento
O solventar los mares las tormentas
Mas siempre me sentí
La Deseada, en el rescoldo de vuestros cuerpos
Asidos por el elixir atrevido de una atracción.
