Mostrando entradas con la etiqueta El Bardo Loco. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta El Bardo Loco. Mostrar todas las entradas

jueves, 4 de octubre de 2018

En cualquier lugar, Renacer…


En cualquier lugar, Renacer…
La garra del verso,
esa extraña fuerza que te invade
dibujada en un pétalo brillante
en dos estambres erguidos
bajo el aguacero que acaricia tu cuerpo
o quizás en todos sitios, a diferentes horas

el delicado aroma del verbo
con su elocuencia insonora, delicada y escurridiza
juega, se interna, te atrapa
sin nada, sin ropa, sin piel, sin conjeturas
no más su veracidad y tú

la mirada sensitiva del hombre,
perdiéndose en pasados, presentes y futuros
seres quebradizos de luz extinta
transeúntes de una vida que no te pertenece
justo cuando irriga la noche de estrellas

el sigiloso estímulo bajo el suave color
entiendes que siempre hay un alguien inmenso,
ese otro latido acompasado a tu sístole

no buscas nada, ni siquiera comprensión
no te importa tu rededor
no ves más allá del verso, del verbo, del color
de la suavidad de una mirada escurridiza,
del absorto universo más allá del escenario
ahí transgrede la realidad y
se torna verdad el sueño… ahí vuelves a ser tú…el bardo loco
y nada más te atañe…
©SantiagoPabloRomero.Bluesman.Oct’18

viernes, 25 de noviembre de 2016

Flemático ocaso…

Flemático ocaso…


Enervada la tarde se asoma
tras el vahído inconcluso de una sentencia,
un acorde sinuoso,
el verbo caracoleando las comisuras de tu espera
y mi favor preñado de deuda incalculable
no compongo, ni busco notas brillantes
apenas humedad en mis befos resecos
ni siquiera un pestañeo ofuscado
sino todo un poco, unas manos abiertas
una mirada que se pierda en cada grano,
acaso arrancada la corona para dar con su interior
y el cielo lloró, y abrió unas entrañas de agua y tul
hay un amarillento clamor
que se enrojece bajo el fruto escuálido que invade
ese ocaso flemático que no halla consuelo
ni tras el devenir de los pentagramas completos,
ni menoscabo de pretéritos de cristales,
danzas, o breviarios donde esconder unos roces,
terciopelo que nada desgarra
quietud bajo la tierra abovedada, bajo el quiebro de un goteo,
incesante paralelismo entre los días y las estaciones
entre las hojas doradas y el fruto caído
la guitarra bien acariciada y la cintura cimbreando un ardor
nada colma, nada sustituye, nada llena
hay ausencias necesarias, hay distancias que queman
y subsanan equívocos de aquello que pudo ser y no fue
de un sufrir sin vivir,
un morir sin pestañear, una acuarela de insufribles pátinas
encubriendo un vals, un susurro perdido en un sueño disoluto,
prófugo cual aquel enviado a un precipicio sin ganas de salvarse
sino un despeñar de pelo a caneado atuendo,
de risas apagadas a fuego lento
bajo escaramuzas de guerras sin caídos, ni besos adeudados
sólo un retrato de pintura deshilachada, una multitud
dos barcos a la deriva, y un solitario canto
el discurso manido de un bardo que consume los últimos latidos
de una aros de cebolla en plata y migas de pan.

©SantiagoPabloRomero.Bluesman.JacqPaRo.Nov`16.
Imagen:JacqPaRo.

Music:ErichNussbaum:walz"LaFoule".DeÁngelCabral.

jueves, 13 de octubre de 2016

El último delirio…

El último delirio…


He partido la liana que me sujeta
corro de frente
sin exponer mi pecho hendido
ni medrar en culpas o excusas
ya no satisfago la voz que grita
ni me arredro por migajas entre los dedos
busco el verso perfecto
aunque sé que no existe, que todo brilla distinto
según los ojos que reflejen el mantra
acaso sean las lluvias venideras
áurico vergel para las nutrias escapadas
o vendaval en velas desplegadas
justo delante de un torbellino
que amenaza incipiente de ser tragado.

He sido liberado por la inconsciencia
olvidado las leyes y las buenas costumbres
huyo como una milonga vertida en los lodos
sin escapatoria alguna, la carretera se hace larga
y mi atuendo es liviano, casi etéreo
apenas dos palmos de piel desvencijada
un fin en sí, no hallar, no inquirir
sólo dejar que me descubran los ladinos
rompiendo las sillerías de la catedral
mientras mi mano izquierda alimenta a los ángeles,
repantingado bajo el puente que cruza tu estepa.

Ya no espero nada, ya no hago colas tras los focos
me sumerjo en el último sorbo de añejo ron
después de haberlo visto beberse los peces de hielo
sin escrúpulo, sin humos en las barras desiertas
pido otra cerveza y la sal arriba sobre el limón atequilado
pegan en la puerta, la aldaba se apedrea con la madera
vírgenes lloran bajo camas desiertas
y el fin de las puertas batientes me divierten
hay un chico apoltronado al entrar en comisaria
su guitarra yace destrozada a su lado
aún se escucha su crujido, su quejido último
un lamento de voz rota, de añosa experiencia noctívaga
apuro los posos de esta historia, no tiene futuro
las esquirlas se acumulan como las hojas del otoño.

Tengo los zapatos desgastados, la ropa herrumbrosa
las muñecas laceradas, la camisa negra, ribeteada
pero no me duele la cabeza, no siento las piernas
y apenas intuyo un rumbo, mas qué importa
el río sigue sonando, el rey muerto ha sido enterrado
las yemas vuelven a brotar, la hierba altiva se muestra
hay música en la pianola, aquel detestable rumrum
sin obviar la desaparición del cabeceo del ventilador
ahora la brisa es fresca, fría, gélida y besos de glacial
tengo las manos raídas, tengo el alma vencida
pero vuelvo a mis renglones torcidos, a mi caída.

Suena un fin, una melodía cadenciosa, rotunda
cual si fuera una despedida pintada entre lágrimas
pero sin ojos que las regalen, ni risas que las escondan
juegan los dados de nuevo, y no me sorprenden
ahora salen los sietes, y las parejas y los ases
y me rondan las carcajadas de dientes marfilados
idiomas inconexos, cuerpos desnudos, prietos
perfilados labios rojos, afiladas lenguas montaraces
todo sin tino, la damisela azul se cimbrea en la barra
descuelga su cuerpo diestro, vuelven a cantar veintiuno
ya no tengo sed, el mar se vuelca en mi interior
soy sirena, soy náyade, los dioses me olvidaron
aunque ningún reproche, nunca los oí, ni los vitoreé
quizás fueran de barro, acaso no fueran tales cómplices
es fácil brindar en las victorias, casi tan fácil
como descerebrar al coadjutor de las derrotas.
Ya vuelve la señora, la angelical princesa del bosque
quema rueda, es ligera como el blues de Johnny el largo
la guitarra dentellea la noche, el cuervo sobrevuela la ciudad
al acecho, quiere tierno alimento, y seguirá hasta saciarse
corro calle abajo, igual que un agua de inmundicia
rodando bajo los arrabales, aprendiendo del dolor
silbando cuando el violín resuenen bajo los cristales.

Aprieto el paso, la llamada es grotesca, pero lleva mi nombre
bajo de mi alfombra y me pierdo en tu cuento
ya no quiero dormir, no queda tiempo, las agujas son veloces
y los hombres se desquician por quebrar la tierra
la policía ha dejado de cerrar las cancelas
camisas blancas serpentean por callejuelas mal iluminadas
son ángeles escapados del infierno, se dicen sanadores del mundo
no comprenden, la debacle está tras de mí
qué me importa el intermedio, la portada del noticiero
si te fuiste a pelotear el decimosexto green, con visera
guantes a conjunto y zapatillas de moda disforme.

Han disparado a bocajarro en mi barrio, el cemento me hostiga
los cascotes me hablan de usted, no quedan niños en el parque,
han cerrado los colegios, y este verso nunca será leído en público
ni descerrajaré nunca mi lengua famélica contra tus oídos
para qué, el azul de tus ojos ha desaparecido, y el cielo gris
está dibujando mi mortaja, la partida está acabando…

No, no hay vencedores… Desde siempre lo supimos.

©SantiagoPabloRomero.Bluesman.
Imagen:PilarTarduchy & JacqPaRo.

Music:L.A.Woman.Cover.TheDoors.Instrumental.