Era una niña de ojos negros
Y se subía a unos zapatos rojos
Pero cometió un error
No más que uno, nacer en el sitio equívoco.
Es de piel cetrina, tostado por la crueldad del sol
Y se subió a un autobús sin devolución
Pero creyó en el sueño que le fue contado
No más que uno, vivir en el sitio edénico.
Son carne que pasa bajo las arenas y las aguas
Y se pierden en las listas de desaparecidos
Pero creyeron en un mundo distante, distinto
No más que uno, morir en el empeño.
Se levantan unas concertinas sobre miles de hombres
Se descuelgan sobre miles de diferencias de nacidos
Se entrechocan poderes inciertos, desaforadas diferencias
Se hunden los valores, la vida no existe tras el plomo.
Me duele tu nombre desconocido, tu rostro desencajado
Te duele mi desdén, mi paseo inédito, mi altivez
Nos duele la mentira, mas la dejamos pasar, bajo falacias
Les duele que nos desperdiguemos en las sombras,
nos juntemos en las tabernas, nos apedreemos por detrás,
sigamos eligiendo pelear por elegir al animal doméstico,
alimentar sus entrañas con las putrefacciones del hermano,
sí ya sé que tú no, sí tú, sí que luchas y cantas y abrevas,
ah, pero tú eres uno más, de los toscos señores de harapos rotos
seguimos valiendo unos centavos, u ochavos de plomo
mientras la carne de vacuno molida nos atiborra el hígado…
Abro los ojos, no he tenido una pesadilla, ésta está ahí fuera
donde cabalgo de hidalgo o de sancho, nada importa
ellas siguen calzando sus zapatos rojos con juvenales rostros
y nosotros muriendo cada día un poco más, pero espero
y espero, y espero que un día esto torne en pesadilla
y poder abrir los párpados, mis párpados, o los tuyos
y beber café lento sonriendo a pesar de aquel sueño…
©Santiago Pablo Romero.Bluesman.
Imagen: RED Fronteriza & MIsc JacqPaRo.
Music: Manu Chao Full Última Estación Esperanza
