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jueves, 10 de abril de 2014

Brillan las almenas…

Brillan las almenas…

Ha crecido el batiente
De un sol radiante, un anhelo de luz
Se cierne sobre la ciudad
Donde el Orrad vierte sus aguas
Escribiendo su historia al paso
Y refulge con fuerza mágica,
En esta mañana de velas ardientes.
He bebido de la voz pelirroja
Embrujo inusitado
Por hallarte radiante en el embozo

Del nuevo amanecer
Eres crisálida que seda portas
Y fuerza en vida
A tus pies se rinde, pleitesía te ofrece.
Crecen altivas las espigadas piedras
Buscando hacer sombra
Al horizonte lejano
Y nada consiguen, rutilantes gritos
De alegría y jolgorio
Resuenan en las sienes,
Verdor de dorados contrastes.
Mis ojos se pierden en tu pecho
Mientras alimentas mi alma
Recodo de un fluir cristalino
Derramado en apenas un hilo
Venerando tu excelencia
Arribando a un puerto
Preñado de fuerza y valentía.
Reductos de carcajadas
Desternilladas y cómplices risas
Carmines y labios escogidos
Paciencia perdida en la noche
Afrentas imperdonables, con perdón  
Así palpita tu pecho inmenso
Latiendo en arpegio acompasado.
Hoy tornas la cuarta decena
Y tu savia nos inunda
Nos muestra cuan sabia eres
Por todo ello aúpa el arrullo
Del felino ser, que te alimenta
Disfruta del regocijo henchido
Que tus letras son nuestro maná.
Versos son, letras no más
Que recorrieron el océano para llevar
Un anhelo vertido en ribetes sencillos
De sentir intenso
Amilanando la aurora
Versada señora que ilumina tu paso
Pues nada es eterno, y los sabios irradian son.


©Santiago Pablo Romero.Bluesman.
©Imagen:Emilio Sánchez Perrier.

jueves, 28 de abril de 2011

Tras las Gasas…(Orrad)


Tras las Gasas…(Orrad)
Mostrar quieres
Sin vislumbrar tus recónditos escondrijos
Sujetas una fina pátina
De nebuloso cuerpo, y plateada mirada.
Hábitat privilegiado de torres y almenas
De corrientes de ríos y puentes
De azahar y ventiscas
Te espían en tus devaneos cuotidianos
Sabedora de la leyenda ciega, de triste mirada
De pedigüeño en ristre y mano sucia en puerta Justa
De sueños de Soldados Encantados, sin enemigos
De patios inundados por leones de aguachirle
Llantos inconsolables de jeques sin jaimas
Donde albañiles pululan, entre hermanas y besos moros
Privilegios de pocos, aún muchas suelas discurren por sus caminos
Y una emblemática carrera, de la mano entrecortada
De unas aguas de podredumbre en unas épocas
Y áuricas contiendas en sus máximos esplendores
Vertebrador de civilizaciones, eso es, uniones y muerte
Hoy lleno de terrazas, donde aquel aguachirle de negro es
Y aromas de montañas azules jamaicanas, blue montain
Recién hechos, y saboreándolo en paladeo deletreado.