Equidistante Sortilegio…
Apenas unos suspiros
Nos alejan del fulgente atardecer
Ahuecando espacios a la noche oscura.
Mas mis ojos centellean aún, sin aspavientos
Por haber sido testigos
Del desgrano efervescente de niños bardos
De vates que se vacían sobre el granito.
Níveos nuestros pliegues, cuan vestales entregados
Delineamos sinusoidales mágicas
Aposentamos la piel erguida en apacible brisa
Espúmeos vaivenes del mar tranquilo
Al tanto, un Ícaro se acompasa equidistante.
Parafraseando al céfiro, el viejo y mar, en mi mente
Dioses de antaño, pétreas formas, ofrendas
Y una voz se me cuela en el alma, es tu susurro
Musa que acaricias mis metas, bebes mi alma
Apadrinas mi inocencia, dilucidas mis alboradas
Sí, majestuosa Palabra que viertes en mí, tu don
Aunar Personas, sea al filo de la mar, o tras vivir.
Fuimos testigos del nacimiento de una simiente
Ese jolgorio que palpitar nos proviene
Sin pedir nada, sin domeñar claroscuros
No más llenando, embebiendo lo mejor de cada un@
A tus pies, vertiginoso adiós de luz, anhelo tu amanecer
Equidistas la noche y el día, unes ambos laderos
Manos prietas, asidas al sortilegio de girar sobre ti
Atalaya que alimenta la buena nueva, la fascinación
Descubrimiento nato, de quien se comprende pequeño.
(Dedicado a los artífices de un Equidistante Sortilegio,
En un espacio mágico, sin ambages, donde todo se da, y todo es posible, No más que un Principio…GRACIAS)
©Santiago Pablo Romero. Bluesman.
Imagen: Mabel Zaves & JacqParRo.
