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miércoles, 27 de agosto de 2014

A Deshoras…

A Deshoras…


Rizos en tus ojos quiero ver
Gemas de azabache pedrería
Miscelánea pulcra bajo las aguas
Tu ente, mi ardor, mi cutícula, tu ímpetu
A deshoras llegan las pelusillas del dentado león.
Piso fuerte entre los cristales de sal
Quiebro los talones de apoyo
Caes de mis brazos, y me atormenta la parca
Se despereza sanguinolenta, se retuerce
Frota sus fauces con ansias endemoniadas
Resuenan plomizas descargas de plomo perdido
Aposento la furia, dentelleo la hiel.
Ínfimos rayos de sol quedan
Me amedrenta el desasosiego de disiparme
Sin haber usado el talión de la fortuna
El paladar se agria, quema la garganta, me ciego
Dirimiré acontecimientos, y surges de la nada
Mostrando tus perlas níveas, fulgente estampa.
Tenso la nervada y cartilaginosa armadura
Subo, te persigo, me ato al mástil
Ya sé que puedes llegar, pero no te será fácil
Apedrearé el parabrisas con el último aliento
Y visitaré el marmóreo túmulo del olvido
Mas vindicaré mi postrero hálito, besándote
Dirimiendo sobre tus befos ardientes, mi jadeo
Tras embriagar el aire de mí, te dejaré planear.
A deshoras, será a deshora cuando me tomes
Dormido, silente, extenuado, sin nada que quitarme
Sin miedos, sin apenas quedarte sorbo vivo.

Imagen: Red & JacqPaRo.
©Santiago Pablo Romero.Bluesman.


jueves, 7 de agosto de 2014

Alborada Vs. Atardecer…

Alborada Vs. Atardecer…


Sigo tu corriente
Cuando serpenteas a su orilla
Y el blues se apiada del atardecer
Guerra de hijos y padres, llantos y risas
Sigo tu doliente aguacero
Cuando recorres las callejuelas
Y rebuscas en latones preñados de sobras
Guerra de bocas y estómagos, de perdidas apariencias
Sigo tu delineo
Cuando surcas el aire, lento como tú sólo sabes
Y el silencio de la alborada me toca el hombro
Guerra  de madres preñadas y neonatos sabidos
Sigo tu dinero
Cuando vendes tu cuerpo y tu alma
Y busco el precio de la dignidad en las esquinas
Guerra de anquilosadas costumbres, hechas ley
Sigo tu grial
Cuando lloras en los templos, bajo su manto
Y nadie acude a tu plegaria falaz y corroída
Guerra de interiores desvencijados
Sigo tu huella
Cuando arrastras tus babas ante el ladino
Y fácil seguirte es, un cúmulo inmundo te delata
Guerra de arpías en plazas públicas
Sigo cuando me sigues
Y ya no se oyen voces en tu rincón preferido
Guerra hubo, mas ha terminado
Pero los cuerpos bajan por el río del odio, nadie escapa
Han visto un buitre devorado en las inocentes manos
Sí, de aquel niño que perdió su juguete entre fusiles.

©Santiago Pablo Romero. Bluesman.
Imagen: Fondo Sur Parador De Mazagón...Olina’14.