Un Duende En El Jardín…
Le quedé en la noche
olvidado en el jardín
entre las flores vivas
esperando el amanecer
sin prisas, con su sonrisa
y han venido los gorriones
charlando los he visto
se cuentan sus cocas
les ponen al día
de aquello que pasa lejos
tras las paredes altas
más allá de los ojos
él carece de piernas
como los corredores
ni siquiera de alas
como los braceros
y es de arcilla cocida
al tiento, frío, suave
pero frío como el anochecer
en cambio sabe todo
domina la música de la hojas
el argot de los hombres
la soledad de la brisa
el sortilegio del corazón
en su cubículo fresco
donde espera las gotas
de lluvia, o de su mano
contando los días, las horas
viendo pasar los aviones
escuchando mi conversación
pergeñada de soledad
y gritos aguerridos en la piel
es el duende, la vivacidad misma
el espíritu del jardín
yo le miro, él me habla sin voz
me asegura de mi normalidad
reconforta en mi abandono
y sin decir, me da fuerzas
porque un día volverán las golondrinas
a sus nidos de barro y sal
sembrando de algarabía
el día a día, con papeles de celofán
entonces detendré el vinilo
que rueda y rueda
cual si fuera una noria eterna
buscando sin hallar
ese hálito en su sonrisa
e imagino mis pupilas blancas
como el espejo obnubilado de cristal
de su alma de barro
pero más tierna y sensitiva
que jamás me habló en el atardecer…
Qué fácil comprender tu media sonrisa
duende de mi jardín…
©SantiagoPabloRomero.Bluesman.
Imagen:JacqPaRo.
Music: Lightnin' Hopkins–Soul Blues
