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martes, 21 de junio de 2011

19.16-21.06.2011…Es la Hora…Atentos…


19.16-21.06.2011…Es la Hora…Atentos…
El precio sube, la cotización se eleva, los granos se cuentan, el silicio caliente comienza a cotizar. Los alocados y aguerridos luchadores del metro cuadrado, amanecen temprano. Se portan, de sobrillas y hamacas, libreto o revista y colonizan el metro cuadrado apetecido. Casi al vislumbrar la mañana, cuando aún ni parece arena de playa, su gélido contacto nos hace revivir un terreno marciano.
El reloj, desliza sus últimas gotas, caen en el reguero del final primaveral, mengua el recipiente de las flores, caen en el regazo de las rosas marchitas y preñan, colman y rellenan las enaguas vaporosas, los afeites sobre la piel y los morenos vitaminados con D, de tueste. 
Las inmensas piedras recogen a la multitud que idolatra al astro rey, en el máximo apogeo del solsticio. El ritual onírico, el reverbero de esos rayos entrecruzados por las escalinatas de la subrepticia señora pétrea, regocijando las almas de los siervos de la belleza natural, Stonehenge se viste de gala, el mayor día, la eterna sombra es corta, el diluvio de luz casi hace olvidar la señora oscura, la madre del silencio…La luz, el color y la brisa cargada de melodías rompen la tarde.
Otros locos, preparan las maderas, el mar, la arena cálida del día, las transparencias, los blancos ropajes, los cuerpos entregados, las idolatrías a Baco, 
el repliegue circular sobre las hogueras, la liberación de las almas, el final de los malos augurios entre ceniza, llamas y humos estentóreos, se acerca la corta noche, disfrutémosla, arribemos nuestros cuerpos cuan si fueran galeones, a las orillas, al encuentro del mesador por excelencia. Al que nos devuelve al salitre, nos limpia los cuerpos y nos enseña nuestro verdadero tamaño.
Nos creemos rejuvenecidos, higienizados, de nuestros males. Dispuestos a comernos el mundo. Afiladas nuestras tablas, para bailarlo, recorrerlo sobre su encrespada superficie. Haciéndonos parte de él. Respetándolo, incrustando nuestro pequeño alerón en sus tripas, mas, sin provocarle espasmos, siempre a su favor, sin contradecirle. Sólo disfrutándole.
Entonces, cuando todo parecía Jauja, aparece él. El dueño y señor, el que nos apunta. Él sabedor de nuestro dulce continente. Él pequeño y diestro. Él ágil y fuerte, de espolón aguzado, preparado para indicarte. 
Cuídate de mí, jejeje…porto líneas en mi lomo, soy hermoso señor de los escondrijos, manejo las ondas de mi instrumento, me hago partícipe de tu elixir de vida y si te me enfrentas, saldrás perdiendo, jajaja…pero si nos respetamos, habrá elixires para tod@s, para vosotr@s pequeños bípedos, y para nosotr@s señores aleteados del espacio, donde la marisma crece…
Bienvenidos al día de larga luminosidad y cría oscuridad…
Estáis en mi estadio…jejejeje