Brillan las almenas…
Ha crecido el batiente
De un sol radiante, un anhelo de luz
Se cierne sobre la ciudad
Donde el Orrad vierte sus aguas
Escribiendo su historia al paso
Y refulge con fuerza mágica,
En esta mañana de velas ardientes.
He bebido de la voz pelirroja
Embrujo inusitado
Por hallarte radiante en el embozo
Del nuevo amanecer
Eres crisálida que seda portas
Y fuerza en vida
A tus pies se rinde, pleitesía te ofrece.
Crecen altivas las espigadas piedras
Buscando hacer sombra
Al horizonte lejano
Y nada consiguen, rutilantes gritos
De alegría y jolgorio
Resuenan en las sienes,
Verdor de dorados contrastes.
Mis ojos se pierden en tu pecho
Mientras alimentas mi alma
Recodo de un fluir cristalino
Derramado en apenas un hilo
Venerando tu excelencia
Arribando a un puerto
Preñado de fuerza y valentía.
Reductos de carcajadas
Desternilladas y cómplices risas
Carmines y labios escogidos
Paciencia perdida en la noche
Afrentas imperdonables, con perdón
Así palpita tu pecho inmenso
Latiendo en arpegio acompasado.
Hoy tornas la cuarta decena
Y tu savia nos inunda
Nos muestra cuan sabia eres
Por todo ello aúpa el arrullo
Del felino ser, que te alimenta
Disfruta del regocijo henchido
Que tus letras son nuestro maná.
Versos son, letras no más
Que recorrieron el océano para llevar
Un anhelo vertido en ribetes sencillos
De sentir intenso
Amilanando la aurora
Versada señora que ilumina tu paso
Pues nada es eterno, y los sabios irradian son.
©Santiago Pablo Romero.Bluesman.
©Imagen:Emilio Sánchez Perrier.
©Imagen:Emilio Sánchez Perrier.
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