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sábado, 19 de julio de 2014

Rompientes…

Rompientes…


Divago, sentado en tu orilla
Sabedor de cuan difícil es atraparte.
Dejarse apresar fue sincero
Bajo la vigilante secuela de retinas afiladas
Y afloraste tú, sencilla gavina silente.
Vivo tu silueta con la certeza efímera del tiempo
Llenándome de ti, raudo como el existir
Resultarás una húmeda estela escrita en mí
Alisando el cruel barrido de las olas.
Crisis existencial supieron los valientes soldados
Entregando sus vidas, sin supinas estrategias
Despedazados en mil diminutas pelusillas
Sal, que acrisola mi espíritu al verte marchar
Escogida por mi alma, un fugaz destello, sigues aquí.
Anidaste entre las pétreas formas dentadas
Retando a las dagas aceradas del rompiente
Deshilachando el mundo sin menosprecio
Silente es mi llamado, soledad que me escogió
Bajo las danzas fatuas de las llamas dantescas
Primero fueron saetas, tras soflamas menguadas.
Apenas cubro el sitio con mis zarpazos idos
Juegas a calcinarme en mil hogueras sin dolor
Meiga pétrea que cincelas mi ceguera sin adonis
Quizás debí serpentear bajo las aguas asido a ti
Acaso medre mi sapiencia con el quejido solitario
Del garimpeiro paciente, sabedor de tu áurica huella
Bajo el epigrama de rompiente maldito, yacerás.
Vierto las esquirlas insolentes de nuestros retozos
A tus riberas, para que cuentes las agujas de sal.


©Santiago Pablo Romero.Bluesman.

martes, 24 de junio de 2014

Por Tu Sueño…


 


Por Tu Sueño…





He caminado silente
Entre dos análogas líneas
De acero muñido
Con el repujado esfuerzo del sudor
Aventajado de una piel deslucida.
Mordiendo la rama del poleo
Flor de verano fresco
Asido entre mis dedos y mis belfos
Para sentir tu clamor arbóreo
Mientras no te tengo.
He vivido cerca del fuego draconiano
De las hieles corroídas del hombre
En apenas un acervo de vituallas
Síncope de un latido cuarteado
Irisando mi epidermis de tu recuerdo.
Por qué camino tan lejos, preguntan
Y se llevan el índice a la sien
Cariacontecidos por el derruir de las tinieblas
Sin pararse a saborear el azahar generoso
De un zaguán abierto a enjutos zahoríes.
Surgís de entre las piedras, sin causa
Acaso la casualidad me tomó
O no supe hallar, o sí supe buscar
Al dejarme llevar por tu vienés atuendo sencillo
Alisando tu cabello con peines de nácar
Bajo la anconada de mis sueños.
Pregúntame, por qué sigo retocando al lagarto
De alas de marrón dorado, vahído cenital
Iniciático de emires en mil y una noches
Y dibujaré una respuesta de perlas de marfil
Para otorgarte mi mejor sonrisa munífica
O acaso un parpadeo de tules de añil translúcido.
Pues quise ser mar en tus pies desnudos
E incluso sal cuando esculpiste a la mujer de Lot.

©Santiago Pablo Romero.Bluesman.
Imagen: Vías junto a Canalejas.Sierra de Huelva.

Música: Estas Tonne-The Song of the Golden Dragon.