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martes, 14 de abril de 2015

Un Trece De Abril…

Un Trece De Abril…


“Me desprendo del abrazo, salgo a la calle. En el cielo, ya clareando, se dibuja, finita, la luna. La luna tiene dos noches de edad. Yo, una.”, escuché clarear la mañana con una voz que ya siempre suena, que redunda entre las tardes oscuras y la templanza bravía, sí Eduardo nos deja una meta, que su palabra no quede en mentira escueta, que la codicia de unos pocos no cincele el túmulo de tantos.
Era muy de mañana cuando el cernícalo se aposentaba barruntando un instante oscuro, y eso que el sol bravo dilucidaba la mañana, una mirada y tambor de hojalata sonaba bajo aquellas mil faldas, y entre volutas de humo, dejaba Günter caer su mirada: “No hay espectáculo más hermoso que la mirada de un niño que lee”.
Quiero creer en las Bocas del Tiempo, y hallar El Viaje.
Deseo prorrumpir en la memoria de aquel Cuento Largo que fijo la vida, en Mi Siglo.
No jugaremos al Gato y el Ratón, porque aún quedarán Mil Años de Perros, y ni siquiera el Rodaballo salvará su piel. Son como capas de Cebolla, una sobre otra, ocultando y protegiéndonos, sin limar mundo, sino asperezas que nos desligarían de la verdad cierta.
Pediremos Espejos, y hallaremos el Mundo Al Revés, Patas Arriba, porque aquellos Hijos de los Días, siguen perdiendo, siguen sufriendo, y sus voces han abierto Las Venas de América Latina, hoy su cántico redunda sobre los túmulos florados: “Al fin y al cabo, somos lo que hacemos para cambiar lo que somos.”
Ya quisiera ser recordado, como ellos lo serán, el uno por el grito en el tiempo, el otro por llevar en su tiempo el grito.
Eduardo, Günter…Günter, Galeano…Galeano, Grass
No, hoy es un día señalado para la eterna singladura que suma y sigue a inmensos próceres que subieron la Palabra a la categoría que merece, esa arma que hará sucumbir cualquiera de las otras, incluso convencer al hombre, que su camino hacia la Persona, está a la vuelta de la esquina.

©Santiago Pablo Romero.Bluesman.

Imagen: RED & JacqPaRo.

viernes, 18 de abril de 2014

GABO… Espérame…

GABO… Espérame…

No me digas Tranquilina que Nicolás ha visto a Luisa, mientras adiestraba a Gabito con las florituras de la vida, advenimiento a un nuevo portal de tránsito.
Dicen que le vieron en Barranquilla, y supo dejar volar su voz. Y decían que no estaba sorda, ni siquiera muda.
Hubo de resignarse por Tercera Vez, a hallar a Eva, en el vientre de aquel felino especial. No anduvo quieto, ni quería ser Universal ni Espectador, degustaba el ocho milímetros entre volutas de humo. Naufragó entre maderas del Caldas, mas tuvo sorpresa en el otoño, y La Hojarasca se arremolinó para mostrar su atuendo dorado. Y supiste de París,
sorbiste vientos de amor, para ofrecer a Mercedes. Ay de ti, Rodrigo que ya llegas. En la isla, supo de contar historias, y Cuba fue hogar. Mas toda línea se torna al ajado Inmenso, porte sencillo y grandes ilustres, desde Mutis o Rulfo, a Buñuel o Ripstein, todos de la mano, mas sólo uno supo escribirle al Coronel de inconmensurable paciencia, sin nota alguna. Parecía llegar La Mala Hora, pero no, nada eso llegó Gonzalo. Ya llueven saetas, mas nadie las requiere. Cien años durará su soledad. Entre tanto en la Condal abreviará su paso por el movimiento. Caen los premios, incluso el de hombre libre de visitar al innombrable ogro de líneas y estrellas, pobres de conocimiento. Hasta la plata brilla en sus manos, ya todo fluye. Plantea disyuntivas a la Alternativa. Nace el Patriarca de hoja caduca. Lejos de su Soledad casi eterna. Cruzan espadas los vertebrados nobeles, el Mario, el Gabriel. Buscan su cabeza, se torna hombre fuerte, el M-19 le sonríe. Pero Santiago Nasar llega para romper estelas, delinear hilos divisorios, por millones de nívea hoja caduca. Alza su copa, bordando el liquiliqui y sorbe el mundo, Brindando Por la Poesía. Todo es salvable, cuando el amor llega, a pesar del cólera. Pero los Amores son Difíciles. Y el coronel se busca en su laberinto. Con un trozo de alma arrancada del pecho, buscará noticias de aquel secuestro. Lanzará para ello, aquella Botella al mar, y lo salvará el dios de las Palabras. Viviré para contarle, y Luisa se fue arrancando salitre de su rostro. Sabrá de vidas, y putas. De sabores y amarguras. De alegría y tristeza en su don. Aracataca ríe y llora, el talento, multiplica los cañonazos, riza el recuerdo, la soledad se hace larga. Todo se torna silencio cuando se apaga tu voz. Espérame que quiero seguir tu estela, Gabo, espérame mi alma te sigue…

©Santiago Pablo Romero. Bluesman.