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jueves, 10 de marzo de 2016

Luz en el Silencio…

Luz en el Silencio…


Dormía como una noche cualquiera
bajo el cielo del desierto
y sobre el fino cuero de la jaima
se escuchaban las voces de la noche,
el ulular de las mujeres
un animal extraño, duro y tenaz;
dormí bajo el latente titilar
de un puñado de estrellas
Comenzó a granar gotas doradas
y una tamizada pátina encanecida
deshilachándose cual si fuera maná
sembrando la arena gélida
por doquier, asimilando copos de nieve
cubriendo todo de un manto prístino
masticable, lleno de esperanza
Hubo un período donde las espinas
no nacían en los rosales
ni en flor alguna de los tiempos, no
eran agujas cosidas con el rencor
la aversión de un poder iracundo
contra un pueblo indefenso
doblegado por otros hermanos
Sigue el sol cayendo sobre la tarde
tostando los mapas, y el progreso
no hay conciencia, no hay razón
miles de bocas sin alimento
lágrimas absurdas que recorren las grietas
de un barrizal reseco, de una polvareda rosácea
No he abierto aún mis párpados
sigo en mi sueño, o en mi pesadilla
no sé, quizás tarde en despertar
mas ahora deseo seguir absorta
en la luz dorada que nació en la Palabra
y el sentir de innumerables seres
que aspiran sin cejar en el empeño
lograr una meta, una sencilla pero ardua tarea
conseguir ser Personas, y tratar al otro
como merece, simple y fácil, Tu Igual…

©SantiagoPabloRomero.Bluesman.
Imagen:RED & JacqPaRo.

Music: STING&CHEB MAMI-DESERT ROSE

domingo, 21 de diciembre de 2014

Cae La Noche…Ahora Sí.

Cae La Noche…Ahora Sí.


Concupiscencia de saetas y trinos
A veces llega antes que la aurora se desperece
Es ahí, en ese mismo instante, sus dedos te acarician.
La andorina lanza en picado su vuelo,
A casa va, el llamado del polluelo tira de su instinto.
Nada retiene el desleír del hielo
O no fuera ese el estereotipo del pensador ajado
Carpas en el estanque salen a su paso desabrido
Huestes de hambrientos cicerones, ofrecen sus cuerpos
Encendido aún el farol de la plaza.
Este u oeste, silencio en las aceras, sólo el sigilo
Habrá de apurar el último trago, rancio ardor le llena
Con la garganta quemada de la acritud noctívaga
Ostenta el afán de sumirse en un eterno adiós
Nada cambiará a estas alturas, canas pintan sus sienes.
Acaso aquella afrenta adormiló a Andrómeda
Ligada al cautiverio de los dioses, en pétreas cadenas.
Enarbolar un alarido cual vivaz llamado por ella
Anacoretas se rasgan los tapados, y celan su estulticia
Cuan numerosas son las huestes del lobo crecido.

Astas de cristal líquido lloran el carmín raído
Hilan cotas de fuerte tesón, y espero domines
Obcecado entre volutas de rojizos y granates besos
Risueña estarás al volar lejos, sin ataduras, andorina
Al cielo mismo, llegarás con tu valentía, con tu sentir.

Sisea al posar tu plumaje sencillo, pues eres egregia
Insta a ser respetada, mi fuerza vive en ti, así soy.

©Santiago Pablo Romero. Bluesman.
Imagen: RED & JacqPaRo


lunes, 31 de marzo de 2014

Una huella de salitre, menos…

Una huella de salitre, menos…

No, no he conseguido darte vida
Mas sí, sí he logrado desligar tu atadura
Con el pasado, ese reducto de oprobio perdido
En la memoria de los hombres.
He querido versar tu recuerdo, tu lamento
Tu vida arrancada por alzar la voz,
Ese plomo escurridizo que abrió tu pecho
Sin justicia ni razón, esa hiel entre deudos.
Pétrea efigie se alza donde yace tu remembranza
Porque hay quienes no olvidan, la crueldad derramada

Al hacedor de palabras, al inocente orate cantor
No más culpa, desgranar la realidad sin tapujos.
Acá se yergue una roca mimada por manos rendidas
Sabiendo de la deuda nunca cobrada, paz, sí sembrada
Pues somos simiente esparcida y fruto del cultivo,
Tesón de la Palabra sobre el acero, y voz sobre el silencio.
Hoy una lágrima menos recorre mi rostro
Pues no borramos la huella del salitre descorrido
Pero sí, sí arribamos a un puerto nuevo, un encuentro
Con el corazón abierto de aquel que sabe ser ecuánime.
Y las saetas recorrerán el periplo de nuestras vidas
Sazonando cada mañana plena de aurora en el albor
Vertiendo buenas maneras, prójimos curtidos en el sudor
Reescribiendo aquello que una vez fue olvido u omisión.
Sabremos caminar al lado, no repitiendo ignominias
Alentando la armonía de un arpegio que suena fuerte
Al salir el nuevo sol, aquel que riega todas las fauces
Sin diferenciar el peso de la plata acarreada en los bolsillos.

©Santiago Pablo Romero. Bluesman.