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sábado, 27 de diciembre de 2014

Un Cuerpo, Un Alma y Mil Salidas.

Un Cuerpo, Un Alma y Mil Salidas.



Tras mil puertas
Un descanso
Columnas efímeras me rodean
Siento que tus agujas me destruyen
O quizás soy yo
Aligero mi existir, declino la vida
Me sumerjo bajo las secreciones de la cicuta
Sin esperar tu alarido
Tranquilo me despierto, al otro lado
Donde puedo poseerte sin esperar destrucción alguna.
Un cuerpo, mi alma y mil salidas
Tientos y abluciones
Estás levitando entre mis dedos
Apenas recorro la cerviz, dueña del roce
Sibilas sin aspavientos
Parpadeas, sugieres, redimes mi estadio perdido
Hube de soñarte mil noches
Acogerme al bastión rendido, a tu negación.
La luna brilla, sigilosa bajo la niebla
Redondea las estelas a tu paso
Cual fénix reluciente, nativo y silente
Apoderándose de mi último aliento
Gesto sin ataduras
Ni reminiscencias de pasos perdidos.
Es verdad ahora aprendí a oír la hojarasca partirse
Ya descubro el peso de la nada
Apoderarse de mi cuello
Filtrar tu soledad, o es mía
Vértigo deliro, ululo loco sobre la morada vacua
Pides, resisto, súplicas, lamentos
Mi piel es testigo del sudor gélido
Tras el repliegue del vellocino que adoramos
El tumulto de tu vientre me ciega, me cegará lejos
Mientes al órdago, sucumbo al olvido.

©Santiago Pablo Romero.Bluesman
Imagen: Patty Maher & JacqPaRo.

lunes, 17 de junio de 2013

Rosas para mis cuerdas…

Rosas para mis cuerdas…
Nieves de manto albo e interior velado
Han llegado hasta mi puerta
Entre las diatribas de la pauta escrita
Acogiendo manos extendidas, mendigando
Un sorbo de delicada mirada, un abrazo suave
Y candiles en unos ojos, de claros, vibrantes.
Acontece un sonajero de tullidas armonías,
Pliega una velluda epidermis sin púas
Inconsciente  afecto derrotado, sin pábulos

Riman sus cuerdas, de vocales voces abiertas
Cuan un dolor tallado en monótona catarata.
Desgarro mis vestimentas, siento su sufrir
Hasta impregnar la corteza, infundirme sazón
Embeberme en su escafandra de polen suelto
Y ya no soy yo, déjome arrastrar, desligado
De demérito, de desastres, de astucias débiles.
Límpido, cristalino, translúcido me hallo
Miro en sus cuencas plagadas de azul nítido,
Repantingado en sus aderezos renacidos
Y soltamos amarras, en el lecho del satén
Desgarbados parecemos entre sus cuerdas,
Buscando en su centro, su alma, lamiendo
Sus aíres, preñados de fragancia en fusión.
Han eclipsado a estos extraños, entre visillos
Y su silueta deforme, se amplifica exquisita
Reverbera en el hueco de la etérea capa nívea
Ola de fina oquedad que nos protege, nos ve
Sentimos la sonrisa soldada, imperecedera
Y los niños nos miran, se ríen, nos reímos,

El ruido del agua se desliza sobre la piedra…