Macerándonos…
He visto sus manos agrietadas
Aquellas mismas que te sujetaban
Ruedan dos naranjas arrugadas
La rama las soltó, su fuerza se diluye
Caen dos hombres sobre la acera
Un sanitario, dice que ha sido por simpatía
Cual los metales vibran al sentirse rozados
Dibujando una sonrisa en el doliente mortal.
Cierto es, nos desgranamos sin remedio
Una guitarra suena añeja, claudicando
Tu virtud me obsequia con un lamento
No queda nada por desandar, veo la cuesta
Son dos vientres perfectos, macerados a miel
Dulce sustento que agarra mi gollete al paso
Y preguntas sin mover los labios, una mueca
Tus ojos de límpido cristal se abrillantan
Hay una hoja que lucha por no llegar en la brisa
Retiene su planeo cual si fuera su último deseo.
Pican las campánulas a rotundo acetato carcomido
Posadas ante mí, dos pequeñas aves juegan
No temen, seré invisible, o esperan las migajas
Río por dentro, rompo, río por fuera, carcajeo
Mi mente díscola, las hace crecer infinitamente
Ahora son buitres esperando el graznido de alerta
Pero no siento nada, macerándonos estamos
Cual si fuéramos polvo que redobla su sonido
Al paso, rozando las rendijas de las celosías.
Ya nada importa, nada escapa al lustroso amén
Niños juegan a mayores, dicen amarse por siempre
El periplo se remoza, deja que inicie la maceración.
©Santiago Pablo Romero.Bluesman.
Imagen:Petr Dmitriev & JacqPaRo.
