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miércoles, 15 de junio de 2016

Aspavientos…

Aspavientos…


Entre las hojas
noto los quinqués,
empiezan a desnudarme
y mi ropa carcomida
se descuartiza,
hay unos jirones en forma de sietes
iguales que aquella cisura
que cosiste con hilo de seda
en el centro de mi pecho desvencijado
arrancado de cuajo
cual un aldabonazo en una puerta vieja
donde escondíamos
mil y un tesoros, un crujido de papel seco,
y el relamido acorde
de dos pares de labios
tiñendo la memoria de rubicundas crines.
Entre la maraña
de unas sábanas pintarrajeadas de carmín,
estertores de astucias sudorosas
y un dolor aguerrido
sin aspavientos, sin volteretas
ni siquiera mirando atrás
entre los dobleces de una piel amoratada
por mordiscos sin discernir
he buscado tu nombre
vivido su reseco aliento de niño breve
domesticando tu perdida inocencia
en el suelo, la única huella
aquel peluche de ojos almendrados
y pelo de lana rojiza.
Qué fuerte es el olor a azufre, a plúmbea inseguridad
endiabladamente derruidas las brisas
donde tu ventana,
qué me agreden las lágrimas
cuando invoco tus sonrisas,
y la parca no me devuelve
sino el ruido de las bombas y las cadenas oxidadas.

©SantiagoPabloRomero.Bluesman.
Imagen:JacqPaRo.

Músic: The Smiths-Oscillate Wildly

lunes, 29 de diciembre de 2014

Brisa Ausente…

Brisa Ausente…


Crujen mis entrañas
Al sentir que desgajas mi piel
Asiendo mi costilla, arrancando mi ser
Todo deshecho me quedas, malherido.
Han visto tu paso huir, raudo y veloz
Describiendo zigzagueos medrosos
Olvidándose de ti, soterrando las huellas
De tu cómplice aposento vacío.
Ha el tiempo que hubimos de alardear juntos
Inmersos entre notas, hierbas humeantes
Acuosas alaridos de llantos ignotos
Proclives al desértico parloteo de un mágico son.
Viento, o brisa, céfiro ausente
Bajo mis pies, se abre la tierra, escurriéndome
Ya no palpo tu mirada, busco tu sal
No hay ríos que viertan en ti
Incomprensible es la nada, menos aún tu ausencia.
El teclado quiebra las curvas, inquiero y no hallo
Los árboles se desnudan, sobre las aceras
Mi vereda es de maceradas hojas doradas
Y me siento caer, sobre la alfombra de hiel
Sobre el rostro un revés cual ariete me hace despertar
Buscar un tallo donde tomar amarres
Me nacen las promesas, los silogismos perfectos.
Acaso podrá adentrarse en mente extraña
Cual espeleólogo, aquél que dentellea el alma ajena
Sin saber auscultar las menudencias propias
Quizás el mortal sepa, un día, su nombre
No muy lejano, cuando humilde mire su interior
Mas, ya mi inocencia, juega de nuevo con la ilusión.
Habrá entonces buenos días de sol, de luz inmensa
Y la brisa ausente, no será descreída señora de gris.

©Santiago Pablo Romero.Bluesman.
Imagen: Patty Maher & JacqPaRo.