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miércoles, 24 de febrero de 2016

Palmira

Palmira…


Dicen de las piedras,
que tienen memoria,
así supe de tus palmeras
de los dátiles prendidos en tu tallo
y hube de remar lejos
saber que guerreabas en las arenas
a nimia distancia de la gloria.
Dicen de tu pistilo,
que eres la orquídea del desierto
así supe de tu rocío
en la subida a la cúspide
y hube de beber en tus pétalos
saber que de nuevo tu ambarino tono
sesteaba entre las pétreas runas.
Dicen que la historia
a veces no se escribe, sino imagina
así supe de tu sabiduría
hermana, síncope de aquello duradero
del paso impertérrito
sin quedar mueca sin valorar, sin discernir
y hube de volver en mis pasos, por ti.
Dicen que te han visto transitar
por sus calles presas
inhumanamente teñidas del dolor anónimo
y hube de llorar de nuevo
dejar pasar el agua por las lievas
escapar de la ignominia de unos pocos
venir a ti, otra Palmira que me sabes escuchar
morir un trozo de mí
exiliar mi conciencia de costumbre aprehendida
claudicar, por la vida.
Dicen que habrá un día que de nuevo serás libre
mi gris se acompasa a la vez que el raudo atardecer
y casi me toma la noche
no sé si hallaré un resquicio de luz
mas ello será el sortilegio
de un tiempo pretérito transmutado en futuro
y la cruel singladura
habrá desaparecido,
no quedará sino el sinuoso sigilo de la brisa dibujando el alba.

©SantiagoPabloRomero.Bluesman.
Imagen:JuanMartínHernández.&JacqPaRo.

Music: Celephaïs-Tir n'a n'Og

lunes, 29 de junio de 2015

Tiempo, detenido…

 Tiempo, detenido…


Suspendido has quedado ante mis ojos
Apenas sin dejarme pensar
Raudo y veloz
Te has detenido, al mandato suave
De su delicado susurrar
Y entiéndolo
No deja sino sus alas desplegadas
Cuando escucha y siente su brisa
Su mar, su salitrosa estirpe
En el bamboleo de una barca desvencijada
Masticando cada instante
Pululando la palabra adecuada
La justa medida
Con unas perlas diamantinas ofrecidas a mis pupilas
Prendidas, obnubiladas
Te entiendo, tiempo detenido
Has hecho como todos
Sentarte
Verla pasar, pasear majestuosa su porte egregio
Y disfrutar su inmensa sencillez.
Mis manos agarran la arena
Aprietan fuerte
Se escapan los gránulos de su esencia
Mas no importa, nada importa ya
He sido testigo de tu recuerdo
En él abrigabas mi nombre…

©Santiago Pablo Romero.Bluesman.
Imagen: Mar, nuestro Mar inmensa. Para Dolo. JacqPaRo.


jueves, 2 de abril de 2015

Reminiscencias de un Tango…

Reminiscencias de un Tango…


Despegan mis párpados
Al roce inocuo
Serena tú me observas
Cruce, descruce de pupilas díscolas
Una nota discordante, ese tango que me zarandea
Colmadas las calles
Envites, apretujones, olores a incienso
Tiras de mí
Crepita el balanceo de tus piernas erguidas
Añoranza de dinosaurios
Grutas de húmeda senectud
Hay un bajo en mi estómago adolorido
Cierro los ojos, y vuelcas la torva silueta
Dibujas con estelas de color en la sala
Sonidos de pasos suaves
Golpes al no poseer tu aroma en mis manos
Notas tenues se escapan
Bisbisean un barrunto sin línea, las agujas se detienen
Me han llevado al banco donde nos amábamos
Está apagado cual la feria en la madrugada
Desvencijado cual calles desiertas al anochecer
Pido, suplico menos bastonazos a mi delicado latir
El tango, ese tango, maldito tango
Que me llama, que me fustiga, que me agarra
Que me expulsa, que me adhiere, que me absorbe
Que me miente, que me versa, que me poetiza
Amante que me penetras, no me dulcifiques
Ni me azuces a los perros, deja que me vaya tranquilo
Ni me exoneres, deja que me deshilache entre las briznas.

©Santiago Pablo Romero. Bluesman.
Imagen: RED & JacqPaRo.

lunes, 29 de diciembre de 2014

Brisa Ausente…

Brisa Ausente…


Crujen mis entrañas
Al sentir que desgajas mi piel
Asiendo mi costilla, arrancando mi ser
Todo deshecho me quedas, malherido.
Han visto tu paso huir, raudo y veloz
Describiendo zigzagueos medrosos
Olvidándose de ti, soterrando las huellas
De tu cómplice aposento vacío.
Ha el tiempo que hubimos de alardear juntos
Inmersos entre notas, hierbas humeantes
Acuosas alaridos de llantos ignotos
Proclives al desértico parloteo de un mágico son.
Viento, o brisa, céfiro ausente
Bajo mis pies, se abre la tierra, escurriéndome
Ya no palpo tu mirada, busco tu sal
No hay ríos que viertan en ti
Incomprensible es la nada, menos aún tu ausencia.
El teclado quiebra las curvas, inquiero y no hallo
Los árboles se desnudan, sobre las aceras
Mi vereda es de maceradas hojas doradas
Y me siento caer, sobre la alfombra de hiel
Sobre el rostro un revés cual ariete me hace despertar
Buscar un tallo donde tomar amarres
Me nacen las promesas, los silogismos perfectos.
Acaso podrá adentrarse en mente extraña
Cual espeleólogo, aquél que dentellea el alma ajena
Sin saber auscultar las menudencias propias
Quizás el mortal sepa, un día, su nombre
No muy lejano, cuando humilde mire su interior
Mas, ya mi inocencia, juega de nuevo con la ilusión.
Habrá entonces buenos días de sol, de luz inmensa
Y la brisa ausente, no será descreída señora de gris.

©Santiago Pablo Romero.Bluesman.
Imagen: Patty Maher & JacqPaRo.


sábado, 15 de marzo de 2014

Entre Los Dedos…

Entre Los Dedos…

Cuento las horas
Atrapado, tras el cristal traslúcido
Cayendo desde tu lado, hacia aquel anaquel
Y vueltas das,
Comienzas de nuevo, repones pérdidas
Con dedos pequeños, de impertérrito truhan.

Parecida es tu estela
De gránulos de trigo molido, níveo aposento
En mis manos disipadas en tu profundidad
Gestante de suavidad
Apóstrofes de gargantas desunidas en la noche
Y llantos de felinos huérfanos.
Paso pide al sucumbir a tus labios rendidos
De podredumbre, hambre y sumisión
En la caridad de tu pecho
Dignificado fue el pétreo vellocino al caer
A los pies de los caballos
Y sumisión de gacelas apocadas por su estirpe.
Manoseas su vida sin dejar títere con cabeza
Cuando la armónica se mece
Sobre el ardor de tus belfos dilatados
Por la intemperie cruel de la noche gélida
Disneas de crestas descocadas
En tardes de estropicio e impedimentos.
Paces en su mano pequeña
Diseminando tu esencia acrobática de cuarzo
Arrancado al cúmulo inmenso del ocaso
Y la tarde delinea tu inocencia
Tras mesar tus bozos cual alazán agasajado
Es magno, al saber llenar su vida con armonía.

Pertrechado te vieron en la batalla,
Con pecho desligado del acero
Sabedor del poder de tu arma, la Palabra.


©Santiago Pablo Romero.Bluesman.
Imagen:RED
Music:JohnMayall&TheBluesBreakers winch GaryMoore.SoManyRoads.

miércoles, 9 de octubre de 2013

Lejos, Vuela Lejos.

Lejos, Vuela Lejos.

Eres traviesa vela
Que circunscribe el reverso del mar
Traspasas las líneas más cortas
Sin aparcar en rectas travesías
Y dejas atrás las lomas de espuma solvente.
Vives en el regazo de mi mano
Cuan si fuera tu grandiosa luminiscencia

Apenas un rebosante cúmulo de llama,
Bravía evanescencia que resuelve calar
Lejos, muy lejos sobre la grupa de mi céfiro.
Ladeando mi hombro
Desvío la sublime dirección de tu norte
Revivo tu mirada sentida
Cuando la hierba crece sobre los oteros
Que acogieron nuestros devaneos cómplices.
Las comisuras de mis labios
Se relamen en el sabor concordante
De tu diluido caramelo de carmín
Desligado del tiempo
Manantial delimitado en nuestro recuerdo.
He llamado a las pléyades
Mientras las confituras se cuecen a fuego lento
Porque quiero ser tu azúcar
Pegajoso entre las hendiduras de tus pliegues
Para poder desligarte de tus ataduras.
Y sí, vuela
Corroe las apariencias sin miedos
Disfruta de la aquiescencia sin referéndum
Sí, lejos tras la cortina
De aguas quebradizas, tiempos luengos
Y estibadores de papel.
Ya subimos la cresta
Donde rumian los dromedarios cansados
De cargas sin aptitudes
Sobre deslices de rutilantes batallas perdidas
En campos de tierra pisada.
Sube, velero, sube
Que mis manos sean tus alas
Sin miramientos, ni sueños incomprendidos
Porque la realidad no es más que un espejismo
De aquello que logramos con nuestro brío.




sábado, 20 de marzo de 2010

Atemporal.

Atemporal.

Ella era muy consciente del daño que podía provocarme. Yo era muy consciente que no me importaba. Despertar esas mañanas, permitidas, oliéndole el pelo. Sentir el calor de sus curvas sensuales, tibias, justas para sentirme arropado. Momentos fugaces en la ajetreada vida de glamour, de luz, de flash, de gloria. Cuando nos conocimos, éramos dos simples enamorados, jóvenes, con cabezas llenas de sueños. Me decía voy a ser una de las grandes. Ella está ahora entre las grandes. Yo le respondía vamos a ser uno de los grandes. Soy el estorbo de una entre las grandes. Nos prometimos seguir siendo amigos, pasara lo que pasara. Compartir nuestros secretos, nuestras cosas, nuestra cama.

Son subes y bajas, pero dentro del espacio atemporal, espacio acotado por la distancia de nuestras manos unidas. No hay tiempo espacial, es trecho atemporal.

Hoy ella sigue contándome como aquel tal o aquel cual, le dicen, le hacen y me cuenta que no es más que trabajo. Después llega mi tiempo, cada vez menos. Su trabajo es muy absorbente. Se entrega a mí como siempre, con pasión. No podemos destruir lo nuestro, me dice. Pero ella también se va apercibiendo de que es como mínimo, rara nuestra relación, hoy.

No siente nada con los otros, es puro trabajo. Me dice, me digo, intentamos decirnos. No, no nos lo creemos.

Sabemos que los días juntan semanas, éstas meses y así llevamos años. Yo llegué a ser un gran acompañante, en las sombras. Pero mientras ella siga queriéndome, no dejaré que mi sentimiento se corroa por las miradas o los diretes de los otros. Nuestro amor es atemporal.

El papel es duro para los dos, a veces. Ella es la diva, y disfruta en ello. Yo soy su mascota, a ojos de la gente. No importa, seguir despertando oliendo su pelo. Su aroma, que no se corrompe con el tiempo y el uso. Es un vínculo grabado a fuego. Resistirá todo. El tiempo es su único enemigo. Y juramos por nuestras vidas, hace ya mucho trecho. Nuestro amor será atemporal.