El Rojizo Adiós…
Escogido está, llano como la calzada
Un destino quebrado por tu escenificación
Soy carne de alimaña aviesa
Demasiada carga me otorgas, sin bastión.
Hube de beber el yodo derramado
Parafrasear al viejo y el mar
Degustar la respuesta de Sísifo
En tus entrañas rojas con la mano caída.
O tuve que roer los tallos de tus inmensos soles
Apenas sin saber andar
Tú que liabas las tardes y las noches
Con rojizas crines, ya no me quedas, ya no estoy.
Mi egoísmo delinea tu atardecer en las sombras
Sin llenar tu castillo de mieles
Ni saber dulcificar las hieles de los lapidarios
Tú, mía no, ya no llores, me voy sin pestañear.
El Destino es mi desatino
Una melodía será sinfónica, será en la sexta hora
Cuando me rubriques en gélido cuerpo
Irisándome el escarceo de mi aliento.
Seré parte de tu vientre madre obcecada
Sibilino rumrum escribes en tu oleaje
Nunca podré negarme a tu llamado
Esconderé mi paso efímero bajo tus capas.
Recordad la hierba cuando crece
Segadla para que no pierda soltura
Porque digeriremos el por qué tras la hoyada
De un tiempo cuneiforme sin símbolos
Ni aspavientos, apenas seré un olor pútrido
Y el humus recibirá las semillas nuevas sin sesgos
Habrá otros suicidas, otras pelirrojas, mas no serán tú.
©Santiago Pablo Romero. Sensualidad.
Imagen: JacqPaRo & RED.
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