Mostrando entradas con la etiqueta alegría. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta alegría. Mostrar todas las entradas

lunes, 17 de noviembre de 2014

Tanto Por Descubrir…

Tanto Por Descubrir…


Apuesto las hojas
Y un quintal de tinta
Anudo las cuerdas
Y mi piel entregada al olvido
Apelo al entendimiento
Y encuentro tu mirada delineando horizontes.
Tu montura, pace tranquila entre los rayos de luz
Y devuelvo una caricia a sus crines
Unas bayas he mordido cerca de tus labios
Y degusto el albor escogido para hallar la verdad
Aguas tranquilas lavan la roca a tus puertas
Y entiendo tu poder alienante, ríndome a tu influjo.
Sabiduría que escoges a los hombres dignos
Haciéndolos doctos, atormenta a los necios
Dilapidas las estelas de los ruines sentimientos
Lóbregos atardeceres de cuerpos que yacen a la sombra
Grises tonalidades de un mundo sin esteros
Yacen las espadas escondidas, la sangre reseca espera.
Piños de urdimbre sin abolengo conocido
Patrañas de lisonjas sin dulzor ni befos señalados
Pergeñados de alforjas sin aposentos, lechos manchados
Pluscuamperfectos tiempos que nada deja sin sorna
Podrán caer, o crecer, y nada quedará escrito.
Cimbrean las cuerdas, hacedor de melodías, flamea
Coquetean las curvas, instigador de danzas, seduce
Cuestionadas improntas sabremos seguir, podemos
Caléndulas florecen a los pies del túmulo fresco
Cercenad su pose, y valorad los mentideros en ruinas.
Inicio el recuento de las líneas con tu nombre
Para asir de tus retinas mi existir, mi delirio
La fábula trazará renglones rectos sobre el tiempo.

©Santiago Pablo Romero. Bluesman.
Imagen: JacqPaRo & Aniló.


domingo, 24 de agosto de 2014

El Rojizo Adiós…

El Rojizo Adiós…


Escogido está, llano como la calzada
Un destino quebrado por tu escenificación
Soy carne de alimaña aviesa
Demasiada carga me otorgas, sin bastión.
Hube de beber el yodo derramado
Parafrasear al viejo y el mar
Degustar la respuesta de Sísifo
En tus entrañas rojas con la mano caída.
O tuve que roer los tallos de tus inmensos soles
Apenas sin saber andar
Tú que liabas las tardes y las noches
Con rojizas crines, ya no me quedas, ya no estoy.
Mi egoísmo delinea tu atardecer en las sombras
Sin llenar tu castillo de mieles
Ni saber dulcificar las hieles de los lapidarios
Tú, mía no, ya no llores, me voy sin pestañear.
El Destino es mi desatino
Una melodía será sinfónica, será en la sexta hora
Cuando me rubriques en gélido cuerpo
Irisándome el escarceo de mi aliento.
Seré parte de tu vientre madre obcecada
Sibilino rumrum escribes en tu oleaje
Nunca podré negarme a tu llamado
Esconderé mi paso efímero bajo tus capas.
Recordad la hierba cuando crece
Segadla para que no pierda soltura
Porque digeriremos el por qué tras la hoyada
De un tiempo cuneiforme sin símbolos
Ni aspavientos, apenas seré un olor pútrido
Y el humus recibirá las semillas nuevas sin sesgos
Habrá otros suicidas, otras pelirrojas, mas no serán tú.

©Santiago Pablo Romero. Sensualidad.
Imagen: JacqPaRo & RED.

http://www.amazon.com/Entre-plumas-petirrojo-Spanish-Edition/dp/8416068283

miércoles, 9 de octubre de 2013

El Terciopelo del Lobo.

El Terciopelo del Lobo.

Cría de lobezno siento en mi ser
Mientras deshago los pétalos
De suave terciopelo
Para saber, aletargado por la incertidumbre
Adivinar deseo, el sortilegio
Que quiebra tu escenario
De ninfa de aleteo fácil, y silente pose.
Mi atuendo desgrana sencillez,
Inocencia desborda mi porte generoso
Y tu aroma me atraviesa el pecho
Regocijándose en el quiebro
De mi palpitar rutilante de titilar destellante

Al sentir tu golpeo de plumaje fornido
Sobre la copa de mi rosa desmaquillada.
Macerando el aliento del lobo alfa
Que ruge en la noche
Sobre el crepúsculo de la aurora
Se oyen las saetas clavadas en el pecho dócil
Del hombre perdido en la nieve
Helado hasta la cohorte de mendicantes
Y susurros atesorados en sus manos cruzadas
Sobre la espada de Damocles,
Ser grande y amante solvente
O expirar en las zarpas lampiñas de la inocencia.
Sigo de etiqueta vestido
Mientras desfilan los esclavos del denario
Adoradores del áurico estertor del acento
Pues una oportunidad deseo servirte
En bandeja de faisán cazado
Una pluma excelsa que vanaglorie el huso
La luz marcará las huellas de nuestro paso
Lento y taciturno al túmulo sin voz
Al quebranto unido
Al vestigio
Silencio…

Se oye el aullido desigual del niño que llora.