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viernes, 23 de enero de 2015

La Calle...

La Calle...


Pájaros desangelados
Se curvan al verme pasar
Dibujando óvalos extraños
Atormentado por el etílico que aún me quema
Blandiendo espadas sin filo, ni aceros templados
Es tu calle, donde las piedras fueron efigies
Y ahora se levantan cual armas arrojadizas
Atravesando lunas convertidas en agujas punzantes
Mientras caigo bajo un yugo amargo
Preñado de dolor y vómitos ácidos.
Nuestras miradas, quiero pensar, se cruzaron
Unas pupilas gélidas sin reflejos
Vanidad de evanescencias en un crisol de coros
Acaso los hombres hayan perdido la cordura
O adormecido los tiempos grises
Me duele el alma, seré tan débil que mastico la hiel
Adolorido por tu desdén de regio porte
Tensa han sido los lamentos de aquel niño sucio
Aún manchadas sus manos mugrientas
Y muerde con ansias el pan ganado
Sin menosprecio de la herrumbre que lo cubre.
He vivido la calle, pisado el resbaladizo pavimento
Adueñado de la sensación de vacío sacrílego
En las luces de apariencia macilenta
Palpo aquel dios sin compunciones ni humanidad
Toco fondo, siento pavor al saberme de esta especie
Cruenta es la noche invernal, impía con los cuerpos
Tormento indigno de saber mi claudicación
Ya sólo queda sino esperar, y que todo sea un mal sueño
Donde la maraña de sus ojos sea gota loada.

©Santiago Pablo Romero.Bluesman.
Imagen: Leonard Cohen & JacqPaRo.


domingo, 24 de agosto de 2014

El Rojizo Adiós…

El Rojizo Adiós…


Escogido está, llano como la calzada
Un destino quebrado por tu escenificación
Soy carne de alimaña aviesa
Demasiada carga me otorgas, sin bastión.
Hube de beber el yodo derramado
Parafrasear al viejo y el mar
Degustar la respuesta de Sísifo
En tus entrañas rojas con la mano caída.
O tuve que roer los tallos de tus inmensos soles
Apenas sin saber andar
Tú que liabas las tardes y las noches
Con rojizas crines, ya no me quedas, ya no estoy.
Mi egoísmo delinea tu atardecer en las sombras
Sin llenar tu castillo de mieles
Ni saber dulcificar las hieles de los lapidarios
Tú, mía no, ya no llores, me voy sin pestañear.
El Destino es mi desatino
Una melodía será sinfónica, será en la sexta hora
Cuando me rubriques en gélido cuerpo
Irisándome el escarceo de mi aliento.
Seré parte de tu vientre madre obcecada
Sibilino rumrum escribes en tu oleaje
Nunca podré negarme a tu llamado
Esconderé mi paso efímero bajo tus capas.
Recordad la hierba cuando crece
Segadla para que no pierda soltura
Porque digeriremos el por qué tras la hoyada
De un tiempo cuneiforme sin símbolos
Ni aspavientos, apenas seré un olor pútrido
Y el humus recibirá las semillas nuevas sin sesgos
Habrá otros suicidas, otras pelirrojas, mas no serán tú.

©Santiago Pablo Romero. Sensualidad.
Imagen: JacqPaRo & RED.

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miércoles, 9 de octubre de 2013

El Terciopelo del Lobo.

El Terciopelo del Lobo.

Cría de lobezno siento en mi ser
Mientras deshago los pétalos
De suave terciopelo
Para saber, aletargado por la incertidumbre
Adivinar deseo, el sortilegio
Que quiebra tu escenario
De ninfa de aleteo fácil, y silente pose.
Mi atuendo desgrana sencillez,
Inocencia desborda mi porte generoso
Y tu aroma me atraviesa el pecho
Regocijándose en el quiebro
De mi palpitar rutilante de titilar destellante

Al sentir tu golpeo de plumaje fornido
Sobre la copa de mi rosa desmaquillada.
Macerando el aliento del lobo alfa
Que ruge en la noche
Sobre el crepúsculo de la aurora
Se oyen las saetas clavadas en el pecho dócil
Del hombre perdido en la nieve
Helado hasta la cohorte de mendicantes
Y susurros atesorados en sus manos cruzadas
Sobre la espada de Damocles,
Ser grande y amante solvente
O expirar en las zarpas lampiñas de la inocencia.
Sigo de etiqueta vestido
Mientras desfilan los esclavos del denario
Adoradores del áurico estertor del acento
Pues una oportunidad deseo servirte
En bandeja de faisán cazado
Una pluma excelsa que vanaglorie el huso
La luz marcará las huellas de nuestro paso
Lento y taciturno al túmulo sin voz
Al quebranto unido
Al vestigio
Silencio…

Se oye el aullido desigual del niño que llora.

jueves, 29 de abril de 2010

Maldita Seas.

Maldita Seas.




Llegaste sin pedir permiso. Aprovechaste que no cierro las puertas. Abusaste de mi limpia actitud para con los demás. Entrantes sin darme cuenta, ganaste terreno en la oscuridad, llegaste subrepticiamente entre las sombras.




Cualquier descuido te alimenta. Te apoderas como acaparadora del sitio, dejas tus semillas en los más variopintos lugares, donde tu crecimiento está asegurado pues te nutres de la sensibilidad de los corazones. Eres destructora, tu gula te ciega, lo quieres todo. 
No piensas que mueres con la extinción de tu portador, no te das cuenta que puedo eliminarte cuando quiera. Ya sé que juegas con el instinto natural de los mortales. Pero te invade la inopia, más bien la ceguera, el que se siente inmortal, porque vivirá en las mentes de los que le quisieron vive por siempre, en el final de los tiempos será recordado.




Lucharé aquí contigo, pero piensa, nunca permitiré que venzas. Antes me acompañarás en el viaje sin retorno. Somos efímeros, tú también, no lo olvides.




Destruyes con inquina, por qué luchas contra la felicidad, te entiendo, te vence la envidia de los otros. Llenan corazones enteros y a ti se ponen los dientes largos y no te privas de hincarlos a la más mínima apatía. No sabes que las raíces de mi planta están bien ancladas en los cimientos ancestrales y no podrás desgarrarlas por mucho empeño que le pongas.




Vete, te conmino a que abandones el camino al cual no se te invitó, el que invadiste sin permisión. Como la serpiente entraste para dejar tu simiente, pero el águila avizor te descubrió en su vuelo y te esperaba para expulsarte.




Abandona esta estancia maldita seas, Tristeza, fuera de aquí. Maldita seas, antes de dejarte entrar te eliminaré, aunque perezca en ello. Fuera, maldita seas.






En este enlace podéis pinchar si queréis seguir la publicación de los textos del libro SALPICADURAS .
Ya tenéis los cuatro primeros  relatos completos,
pronto el quinto.
MI SUEÑO...SE PIERDE EL TREN


con las ilustraciones de
José L. Martínez REBOTE.