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lunes, 5 de enero de 2015

Frágil Como El Cristal…

Frágil Como El Cristal…


Repiquetean las voces del reloj
En apenas un suspiro se quiebra el hechizo sujeto
Cristales de lámina frágil, se desmigajan
La vacuidad manifiesta en los ánimos, se palpa.
Dos ratones esquivan las trampas de tu fiereza
Allí mismo, donde fueron alazanes veloces
Humea el acero, dos féminas señeras se enfrentan
Dilemas de verbo o fuerza, de plomo o sangre.
Muerda la una seda sencilla sobre mis pliegues
Absorba la otra un esquivo suspiro de despedida
Lloren los amuletos de falaces atribuciones
La deriva jala sin delirios ni traiciones, sopor sólo.
Tripletes de historias ronronean entre las seseras
Un mundo endeble de cristal frágil, y rotas ansias
Modelando con presteza otro torrente de gajos
Macerando esquivos ruidos, o dulzones mordiscos.
Agacho mi tez, al declive de tus afabilidades
Y quedan los ríos revueltos, infectados de lodos
Cual escarnecido vientre de una madre desvivida
Viran las velas rotas, una luz lejana de gélida orla.
Pavoneas ligeras volutas de humeante pólvora
Asiendo el olor intenso del decrépito miedo
Saborea, déjate impregnar del burbujeante aguacero
Tu embeleso destruirá o atormentará tu huida.
Dicen que la vieron pasar, brazo sumiso del descuido
Ni ropajes de princesa, ni ósculos de carmín trazado
Apenas un grafito de céntimo, en los dedos amanuenses
Cara demacrada, rúbrica de truhan cazado
Así abatió su vuelo de ángel, parapetando el ocaso
Volviendo la melodía al curioso, riendo por las esquinas.

©Santiago Pablo Romero.Bluesman.
Imagen: Red & JacqPaRo.
Music:LeonardCohen.ByTheRiversDark.

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jueves, 7 de julio de 2011

La Sandalia…

La Sandalia…
Ella, tatuado portaba su nombre
En la oscuridad de su rincón, esa cavidad
Ese vuelta al útero, en las médulas de la montaña
Deseaba, sorber los intrincados dolores del mundo
Y sus hadas, dejaron que soñara, su deseo…
Has de llegar, al tornar la luz en sombras, única regla.
Los lóbulos de sus orejas, húmedos de tan grande sonrisa
Loca, de verse con tan preciado atuendo
Esas maravillosas, plumas, ese calor humano ardiente
Ese contacto, en las yemas de sus dedos,
Esa lubricidad en su boca, ese reguero escondido, de su vientre
La danza, el violín ardiente, las teclas nacaradas
El despliegue de sensualidad, en el ambiente adormilado
Suelos de algodón de azúcar, olores a canela
Fuego, en el prieto cuerpo, atenazada por su avidez valiente
Entregada, volando de nube en brazos, de brazos en nubes…
En el fondo del corredor, unos gongs marcaban la h…
Oídos sordos, el pecho le podía, la oscuridad avanzaba
La luz, se desenfocaba, aureolaba las vertientes cercanas
El apuesto galán, regresaba al aposento
El cuerpo chorreante, tras sus jadeos, tras sus envites
No queda nada, un solo acceso de aire lumínico, un suspiro
Una lágrima, surca su bello rostro, quema, arde, incendia
Alarga sus piernas, pierde su sandalia, bella taconeada prestó
Extiende su brazo, no alcanza, se pierde, no consigue atraparla
La oscuridad se extiende, a todos los recovecos, la luz extinta
Pertenece al pasado, no existe…
Desperezos, ojos doloridos, una sonrisa en la comisura de sus labios, de recuerdo, de melancólica desilusión…
Fue un sueño, bello, pero no más que un sueño, se resigna…
Se estira, alarga sus bellas columnas níveas, y sorpresa, la ve
Brilla, cuan el sueño, es su sandalia…
Sus labios, dibujan un círculo mayúsculo, no puede creerlo
Y menos aún, cuando entre las rendijas de su puerta, descubre
El bello galán, esperando le abra, porta la otra gemela…
Entonces grita en el silencio, y su garganta gorjea un nervioso sainete…Ahora, sí que es un sueño…