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martes, 18 de octubre de 2011

Atrapada en unas Zapatillas…


Atrapada en unas Zapatillas…
He soñado contigo
Inmisericorde con mis sentimientos.
Lanzabas las zapatillas rotas, al mar, a través del acantilado
Una parábola perfecta, circunscrita a la envidia de los planetas
Me miro mis pies, perdidos, abandonados, doloridos
Y me noto, soltarse, un pestañeo húmedo
No puedo creer que lo veas tan fácil
Atrapado mi cuerpo de mariposa escuálida
Entre algodón danzante y callosidades pétreas.
Mordida la manzana del rojizo saber
Cuan difícil es separarse de su acuoso mordisco, del afrutado
Torrente que inunda la concavidad de tu secreto paladar
Donde nuestros flujos se unieron
Apenas siendo crisálida
Encandilados por refulgentes brillos de neones arcoíris
Se siente nebuloso, lejano, perdido, de color salmón.
Atrapo la llave de latón, cerrajero del cielo
Martilleas con la aldaba, y no tienes respuesta
La destrozada articulación te expulsó del Olimpo de las sedas
Y acribillas mi cuerpo con lanzas de cristal
Y la abulia se apodera del jardín
Y las rosas pierden el terciopelo
Y sus espinas secas, agudizan su perspicacia, sus custodias
Y me llamas ángel mío
Y mientes con gélido vaho, quebrantando nuestra alcoba
Y yo apenas despierto, quiero soñar en pesadilla excluida
Y sin ser, quiero ver las zapatillas, posadas sobre la alfombra
Nunca, no, nunca, no
Nunca me gustaron los sortilegios de alfombras voladoras.

jueves, 7 de julio de 2011

La Sandalia…

La Sandalia…
Ella, tatuado portaba su nombre
En la oscuridad de su rincón, esa cavidad
Ese vuelta al útero, en las médulas de la montaña
Deseaba, sorber los intrincados dolores del mundo
Y sus hadas, dejaron que soñara, su deseo…
Has de llegar, al tornar la luz en sombras, única regla.
Los lóbulos de sus orejas, húmedos de tan grande sonrisa
Loca, de verse con tan preciado atuendo
Esas maravillosas, plumas, ese calor humano ardiente
Ese contacto, en las yemas de sus dedos,
Esa lubricidad en su boca, ese reguero escondido, de su vientre
La danza, el violín ardiente, las teclas nacaradas
El despliegue de sensualidad, en el ambiente adormilado
Suelos de algodón de azúcar, olores a canela
Fuego, en el prieto cuerpo, atenazada por su avidez valiente
Entregada, volando de nube en brazos, de brazos en nubes…
En el fondo del corredor, unos gongs marcaban la h…
Oídos sordos, el pecho le podía, la oscuridad avanzaba
La luz, se desenfocaba, aureolaba las vertientes cercanas
El apuesto galán, regresaba al aposento
El cuerpo chorreante, tras sus jadeos, tras sus envites
No queda nada, un solo acceso de aire lumínico, un suspiro
Una lágrima, surca su bello rostro, quema, arde, incendia
Alarga sus piernas, pierde su sandalia, bella taconeada prestó
Extiende su brazo, no alcanza, se pierde, no consigue atraparla
La oscuridad se extiende, a todos los recovecos, la luz extinta
Pertenece al pasado, no existe…
Desperezos, ojos doloridos, una sonrisa en la comisura de sus labios, de recuerdo, de melancólica desilusión…
Fue un sueño, bello, pero no más que un sueño, se resigna…
Se estira, alarga sus bellas columnas níveas, y sorpresa, la ve
Brilla, cuan el sueño, es su sandalia…
Sus labios, dibujan un círculo mayúsculo, no puede creerlo
Y menos aún, cuando entre las rendijas de su puerta, descubre
El bello galán, esperando le abra, porta la otra gemela…
Entonces grita en el silencio, y su garganta gorjea un nervioso sainete…Ahora, sí que es un sueño…

sábado, 15 de mayo de 2010

Nunca entierres los sueños.

Nunca entierres los sueños.





Todos llenamos el saco de las ilusiones. Todos llenamos el saco de los sueños. Llenamos el saco con quimeras, espejismos, situaciones que nunca creeríamos en ellas, y ello es parte del por qué, cómo el juguete elegido por elegir, no se consiguen tener.




Cuando fuimos pequeños nos vendieron qué era mejor para nosotros, nos mostraron esas ilusiones tan bellas, pero que en verdad eran las ilusiones de otros, nuestros padres, nuestros amigos, nuestros maestros, los medios de comunicación. En cambio a medida que caminamos en al arduo trayecto vital, vamos realmente deseando tener algo, todos soñamos con algo, unos más material, otros más idílico, más del mundo de los sentidos. Nos creamos ese Sueño con mayúsculas, que dices, ¡si fuera verdad!. Pero es que puede hacerse verdad. Si lo sacamos del saco de las quimeras recogidas sin interés. Lo ponemos sobre una tierra fértil. Le hacemos llegar la luz que necesita. El aire que le refresca, el brillante sol en su momento y cantidad adecuada. Si lo protegemos con nuestra vida, ese sueño florecerá. Nos enseñará su fruta, nos invitará a degustarla.




Los días de borrasca habrá que darle doble ración de mimos, pues, mientras sueño es, su estructura será delicada. El corazón gran valedor de lo bueno y de lo malo, deberá hacer un sobreesfuerzo para irrigar con su savia los tallos delicados de la impúber ilusión. Sus hojas comenzarán a florecer y poco a poco podrá ir despojándose de las manos que la guiaron.




Las heridas de otros intentos de fraguar esa quimera, deberán ser olvidadas. Las mañanas estarán llenas de energía. Pues topaste con ese ángel que es capaz de estar cuando tú digas, cuando tú necesitas. Sólo mírale. Él ya te estaba mirando, presto a alargar la mano y hacer la función del quitamiedos.




Es un bebé dando sus primeros pasos, busca esa mano fraternal y cuando la ve en ese horizonte, ni siquiera la agarra, le es suficiente saber que está, le llena de confianza. Él estaba gateando, iba a levantarse y dudaba, pero miró y halló la mano cómplice, su confianza recargó su arresto. Un primer paso y después otro y otro. Tan fácil es caminar, respetar el equilibrio sabiéndose protegido. 
No hace falta que en verdad nos protejan sino que sintamos que así sería si fuera necesario, que está allí.




El niño desconfía si duda y al buscar, no encuentra. Caerá y recelará del apoyo embustero. Sus primeros pasos son los más importantes, pasándolos se exime de esos miedos. Aparecerán otros y volveremos a poner esa mano.




Hoy, al igual que pudo ser ayer pero si no lo fue, será el gran día. Comenzarás a creer de verdad en tu sueño. Y créetelo, esa mano está, mira bien, seguro que está. Al verla sentirás que tira de ti, sin tan siquiera rozarla. Tu sueño empezará a ser real. Como el andar del bebé, no es fácil. Dependerá de los dos, de la mano y de ti. Pero tú eres la principal fuente de verdad, si tú la llevas a cabo, andarás, conseguirás solventar las vicisitudes hasta si la mano falla. Si así fuera no se te ocurra ni tan siquiera un momento, en enterrar tu sueño. Aprovecha las enseñanzas del camino. 
El roce hace la vida. El bien que se hace y se recibe, ya nadie te lo puede quitar y tú eres libre de recordarlo. También ocurre con el mal, pero también depende de ti que sobreviva en tu mente, por ello lo olvidas. El mal no se merece cuidados, es fuerte y usurpador de los otros, por ello expúlsalo, ni un momento se merece. Ni tan siquiera el beneficio de la duda.




Ese sueño que creaste morirá, pero sólo porque se hizo realidad. Ese mocosete pringado que apenas parecía pudiera ser una persona, hoy se convierte en Persona por las enseñanzas que fue adquiriendo de todas esas manos que le guiaron, las malas porque sabes lo que te arrebataron y las buenas porque nunca te dejarán tirado. Hoy puede ser un gran día, como lo pudo ser ayer, pero si no lo fue, no esperes a mañana.




Porque hoy toca ser feliz.







En este enlace podéis pinchar si queréis seguir la publicación de los textos del libro SALPICADURAS .
Ya tenéis los cinco primeros  relatos completos,
pronto el sexto.
EL PILAR DE LA MEDIA LEGUA.


con las ilustraciones de
José L. Martínez REBOTE.