Atrapada en unas Zapatillas…
He soñado contigo
Inmisericorde con mis sentimientos.
Lanzabas las zapatillas rotas, al mar, a través del acantilado
Una parábola perfecta, circunscrita a la envidia de los planetas
Me miro mis pies, perdidos, abandonados, doloridos
Y me noto, soltarse, un pestañeo húmedo
No puedo creer que lo veas tan fácil
Atrapado mi cuerpo de mariposa escuálida
Entre algodón danzante y callosidades pétreas.
Mordida la manzana del rojizo saber
Cuan difícil es separarse de su acuoso mordisco, del afrutado
Torrente que inunda la concavidad de tu secreto paladar
Donde nuestros flujos se unieron
Apenas siendo crisálida
Encandilados por refulgentes brillos de neones arcoíris
Se siente nebuloso, lejano, perdido, de color salmón.
Atrapo la llave de latón, cerrajero del cielo
Martilleas con la aldaba, y no tienes respuesta
La destrozada articulación te expulsó del Olimpo de las sedas
Y acribillas mi cuerpo con lanzas de cristal
Y la abulia se apodera del jardín
Y las rosas pierden el terciopelo
Y sus espinas secas, agudizan su perspicacia, sus custodias
Y me llamas ángel mío
Y mientes con gélido vaho, quebrantando nuestra alcoba
Y yo apenas despierto, quiero soñar en pesadilla excluida
Y sin ser, quiero ver las zapatillas, posadas sobre la alfombra
Nunca, no, nunca, no
Nunca me gustaron los sortilegios de alfombras voladoras.










