Plisados y gorjeos, estruendos y silencios, mil amores.
Una muñeca preciosa de gominola de fresa, llegaste
Antes de decidirnos si devorarte, tu gateo nos obnubiló
Felina, vivaz, dotada de hermosura, irradiando a leones viejos
Sus zarpas de nuevo afilaron, apenas nos necesitabas.
Poco tardaste, maullidos atendemos, lengua incierta
Babas por doquier, se acabó el gateo, surgieron las carreras
Las preguntas, la curiosidad, las lecturas, los toboganes
Las subidas, las caídas, las actuaciones de dama de bodas…
Pronto, de nuevo te nos escurres, te nos escapas entre los dedos
Agua de mar volteando la arena fina, dibujas sinuosa espuma.
Ya sentimos el aire del aleteo de las aves que revolotean el nido
Tus primeras plumas, tus primas canciones de rosa algodón
La tristeza, el sabor agridulce del amor, las torrenteras saladas
La incomprensión por invasiones de las aguas sin salvavidas
Busco bajo la cama, la llamo, te llamo, y ya no te escondes
Disfrutas del contoneo del aire, de las volutas de humo al pasar
Alimentas al príncipe, se te arremolina todo tu ser, en un sigilo
Llevas el marfil al descubierto, mostrando egregio porte.
Entre tanto, esos leones viejos, van extinguiendo su pelaje
Mas siempre guardan unas afiladas garras y una melena algodonada, para estar presto a evitar tus rasguños y defender tu libertad, mimándote sin estar, estando sin verse.
Otro día, de esos tontos, donde las decenas se quedan cortas, para contarte y se te va haciendo más bello el camino, tu camino.
Unos pliegues dorados se recrean con el roce de tu rostro
Alegre muestras las perlas, cancerberas de tu melodiosa voz
Nada sabes, nada sé, mas un reflujo de químicas libres bailan.
Hada hay, rasgué tu piel, causándome la mayor herida, atroz
Sentí tu peso sobre mi espalda, por jugar a indios, niños
Quebrando mi ser, al verte fruncir el ceño, quemada tu piel por la seca ginebra, escondido tu dolor en risas nerviosas.
A la tercera luna, quemo mis naves, rezuman salitre mis poros
Apuesto todo al rojo, la ruleta titubea, la bola se sale, 23
Serpentea, salta, recoloca su sitio y sí, 25. Recogida de preseas.
Nada pudo la distante mirada de la enturbiadora edad, minucias
Ni las miradas de los otros, ya murmuradores, expertos cotillas
Todos apostaban al rojo pasión, todos veían el fuego, todos no.
Nosotros, hilvanando fuertes cimientos, puntada a puntada.
El cubículo formado de aristas perfectas, hoy repliegan el 27
Sones ruedan en la noche, esa velada de la hora medianera, entre tú y yo, a sones de cerdas vibrantes
Tantos hilvanes apuntalando nuestro bello traje de fina seda.
Caminando y descubriendo el pan y la cebolla, en los recodos
Y grito, que los senderos de tinta son tuyos, aire de mi aire
No me arrepiento ni un segundo, no borraría ni las espinas
Sirvieron para demostrar mi mortalidad,
Capaz de lo mejor y de lo peor,
Sorbiendo siempre las pequeñas heridas que te infringiré
Mas mi ser bombeará mientras sepa quererte, tapando los baches de la alfombra, a tu paso.
Ciclos de respiración de un mismo aíre, reviviría cada instante.
Hasta que el algoritmo de la cuarta sea tan lejano, que rellene las torrenteras de otro cuaderno, con nuestra historia, en la pluma de nuestros brotes…TQ
Por el pisotón, del puto niño, la madre que lo parió
Ya de pie y dispuesto a arreglar el mundo, me dirijo
Todo recto al chiringo, Jacques, yes…Y aparece la primera rubia
Son las dos, buena y perfecta hora, claro, ese olorcito aahhh
Esas gotas rezumando, llorando sobre el esmerilado cristal,
Con su asa y todo, para afianzar su cuerpo frente al tuyo
Esos labios entreabiertos, y esa nívea espumosa, seguida del dorado manjar penetran en tu ser, aahh
Y todos miran a lo lejos, allí donde se pierde la arena y llega el mar, allí donde dos montes bien prietos se balancean, piden miradas, y es que la chica, o el cirujano, son unos cracks.
Llega la hora de rematar el pescaíto frito, y esas gambitas de gabardinas blancas, bellas de Saltés y la rubia, para entrarnos a la segunda, entre tanto los parroquianos encontraron al culpable.
Aquel que le puso los cuernos a nuestra rubia, esa bella y valiente, redonda y brillante al sol, al menso recién sacada, que no ese euro que no tiene ni nombre, igualito la Pela…
Qué bien cuando la Pela era la Rubia, uys, tampoco se está mal.
Bueno después de rellenar esas servilletas, blancas blanquísimas del servilletero promocional, raspado de letras de bolígrafo prestado, no tenía una pluma el barman, joé, que poco glamú.
Sin percatarme me salió un recuerdo de aquel amor, de aquella que me dijo Siempre, Siempre, para siempre, o será que sonaba un tío de cojones, ese tal Leonardo, que escribe a todo y bien.
Y es que hoy además el príncipe le ha dicho que lo va a hacer hijo de predilecta valía, o algo así, será que no empezó a conocerlo hasta ahora que le van pasando los cuarenta de largo.
Y yo miro al mar, y miro a la de los pechos prietos y me miro en el bolsillo, y recorro los agujeros mientras me encuentro esa redonda pelilla y el pensamiento se me enturbia.
No sé porqué pensé en que rubias hay muchas, pero sin haberla conocido, cada vez que siempre escucho y pienso en rubio me aparece la octogenaria y mitad que podría ser, el mito. Será que sus montículos desaforaron a muchos y tantos, será que Marilyn era mucha diva y mucho que se yo, que se tú…
Pero no importa, me trago los posos de mi última rubia, le suelto las rubias al barman, miro la rubia de la playa y pienso en Marilyn, diciendo Siempre igual que Leonardo, les digo baybay.
En un Convento sin memoria, todos celebraban la muerte de un tal Ricardo, no sé si sería Reis, puede que lo fuera. Hubiera sido gustoso uno de los Levantados del suelo, por ellos, por nosotros, por mí mismo, caído. Cuan Balsa de Piedras, todos miraban mientras obnubilados por la lectura de un Evangelio interpretado por el mismísimo hijo de Dios, Jesucristo, provocó el destierro de tan preciado hombre, preciada persona, acogida con brazos abiertos por isla volcánica, parida del centro de la Tierra, de la Pachamama sabia, puesta allí para ser cuna hasta el gran viaje. Donde recordar Todos los Nombres, todos los de ellos, también, nunca rencor, siempre recuerdo. Y si entre tanto debemos mirar a la sociedad, podremos hacernos reconcomer por dentro en nuestro consumismo exacerbado, podremos volver a La Caverna y disfrutar de la soledad entre la multitud, demostrar nuestra entereza de interiores frente al borreguismo imperante, bien visto. Incluso cuando miremos en el espejo del alma, y nos encontremos con nuestro Duplicado, preguntas, más preguntas nos atormentarán, pero lograremos seguir. Y cuando nos pregunten los mandatarios, responderemos en blanca y nuestra Lucidez, les hará recapacitar de la muerte eterna de la gallina de los huevos de oro, la que estamos estrangulando con nuestra desidia.
Moriremos entretanto, unas veces más otras menos, poco a poco, veremos cómo nuestra luz se apaga y se enciende, arrimaremos nuestro soplo para avivar la llama que nos sostiene y nos permite una vida lo más cálida, veremos si en ello perecemos, mientras allá un atisbo de brillo debemos intentarlo. Como viejos Elefantes tornaremos nuestra mirada hacia el patio del silencio, donde todos hemos de llegar para el eterno descanso, antes pondremos nuestros papeles en orden y disfrutaremos del recorrido eterno de las fauces de la vida, la que hicimos y lloraremos por lo que dejamos por ejecutar, nunca nos será suficiente el tiempo que nos permitieron acompañar tan preciada pluma. Y los ancestros, hermanos, cuarta parte de la humanidad primigenia, primer nacido, primer homicida, primera estirpe de los que somos, Caín me llamo. Os dejasteis engañar por unos manipuladores, no sería tan malo si no me hubierais creado así. El miedo que tenéis es que soy vuestra imagen. Y con todo, un fluir por un Río intérprete de tus sentimientos, de tus letras en mil lenguas, Pilar donde te apoyaste, Grandes ambos corazones, Grandes compañeros.
Humilde mi bagaje, rica desde que porto tus letras, mi desván lleno de ellas, In nomine Dei, te agradezco tus enseñanzas. Sé que no te molestarán estas letras. Gracias PEPE, va por ti…Compañero.