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viernes, 27 de marzo de 2015

Maleabilidad…

Maleabilidad…


Será el tiempo así
Sazonando cada encuentro
Sisando trozos nuevos
Sucumbiendo al órdago sencillo
Sorteando tardes y letras.
Sacas dulce candor
Serenas cada baluarte elevado
Sigilosamente sin aspavientos
Sola apareciste, irisando el atardecer
Sutil el aurora que reportas.
Maleabilidad quisiera en los metales
Elasticidad en las gominolas dulces
Flexibilidad sobre las agujas del reloj
Plasticidad que se amolda, se sujeta, se sostiene
Idílico acontecer de campánulas te nos trajo, resuenen.
Serán las mañanas
Saltando campos de color
Silbando alimento la espera
Susurrando a las esporas del mar
Soterrando túneles que se colmen de evanescencias.
Renuevas con tu generosa sonrisa
Oteros de altura infinita
Cónclaves de vehemencia compungida
Instan bardos al caer sobre los pétalos derramados
Ostentando cada mano abierta y plena de luz.
Feliz satisfaga sin tardanzas, avivando pequeños detalles…

©Santiago Pablo Romero. Bluesman.
Imagen: Rocío Biedma & JacqPaRo.

martes, 3 de diciembre de 2013

Alado ser…

Alado ser…

Entre cruzadas de hombres
Y armas afiladas, deseosas de víctimas
Hube de caminar descalzo
Vestido de harapientas formas.
Desgañitarme en ágoras preñadas
De demencia y estulticia
A pesar de cargar belleza en mis manos

Y entregarlas en género no venal.
Mas un día de luciérnagas en la noche
Aposentando baldío, sobre mi rostro, una luz
Apareciste tú, desfalco del lustroso sol
Alado ser que curvas la línea del tiempo.
Manantial de etérea munificencia y sencillez,
Vivir intenso, entre verdes y fosforescencias
Asiéndome por el pliegue de mi piel
Valorando mi existir, alabando nuestro hallar.
Acantilados nos topábamos hacia el mar
Dislates de curvilíneas grafías nos crepitaban
Cuan barcos de madera escorada en tormenta
O brebajes desleídos sin pensamiento.
Transmutados nuestros compartimentos
En sumas de alegrías, de progresiones solares
Subimos cuan ícaros sin miedos, sin ambages
Asidos por nuestra rosa sin espinas, sin daños.
Milagro atinábamos a cantar y trastocar
Sin canto, sin voz, altisonantes ateas almas
Y sorbos de cicuta derramada, por adhesión
Resuena los lamentos de los ángeles, celosos.
Nunca dejaré que se torne la beldad tuya
En decrépito tiempo perdido
Porque ni Marcel sabía tanto de nosotros
Ni quiso buscar el nuestro, así sorbámonos.
Hoy hay vida en el otero luminiscente
Donde descabalgamos de los astros, a tierra
Mas nada podrá desdibujar nuestro viaje
El silente reducto de nuestras almas unidas.

©Santiago Pablo Romero.El Caminante Y Su Sombra. (Para Mar Sánchez, Un Ángel).


Imagen: Fortis est ut mors dilectio (El amor es fuerte como la muerte) Mar Sánchez.©

viernes, 26 de abril de 2013

Dix-sept, seventeen…


Dix-sept, seventeen…
Has llegado en aurora, rompiendo la oscuridad
Y quiebras el sosiego de un vientre colmado
En ganas de explosionar, de refulgir cuan flor.
Un corazón de primavera, que sueña
Entre brisas tupidas de luz y color, aletea
Pájaro mío, vasto en los bordes de sus labios.
Niña me es, la dicha del encuentro, tú volátil,
Luz que ilumina las sonrisas del batido arrojo
Grandeza del tronar de la frescura, torbellino.
Ni tan siquiera la sal que regó nuestro río,
Inexpertos en el corretear de tu dolencia y
Lácteas fueron las vías que lograron el deleite,
Sentirte deglutir en las muecas más risueñas.
Ya queda lejos, la carrera de aquella solitaria
Muñeca, en el recuerdo, correteando en el cole
La nariz señalada,  el índice elevado regalando
Esa explicación que nada se revela, esa mueca
Incierta que nos carga la experiencia, la saeta
Que rueda indolente cuan si no fuera con ella
Bordando las trillas en nuestra piel, a tu lado.
Ya trazas el diecisiete en los pliegues pulidos
Del sabernos arrimando el brillo de tus alas
Que la brisa nos regalas, vuela, pájaro mío
De entre los cortinales del naranjo, azahar 
Arrima, impregnarte de bello aroma busca
Ésta tuya, estación, diecisieteava primavera.

domingo, 25 de abril de 2010

En la Tahona.

En la Tahona.





Eran días planos, no existían altibajos, no teníamos mucho para hacer, simplemente esperar. Habían sido cuarenta semanas, las primeras de incertidumbre, después afianzó sus ganas de seguir adelante, de vivir.





Su siembra fue un placer, nunca una obligación. 
Una noche de verano, mientras a la luz de la luna, una conversación teníamos. La niña tiene casi cinco años ya. Sí, ha pasado rápido el tiempo. Cuando la vida es propicia no sientes el transcurso de las horas, de los días, de los años. Es una buena señal, aunque es cierto que demuestra la rápida resta al total. No pienses en eso, no sabemos el total, por ello mejor que no sintamos el paso del corrosivo tiempo. 
Llevas razón, cariño, también ha pasado rápido el transcurso desde ayer cuando te conocí. Sí ayer, llevamos ya once años juntos. Pero parece que fue ayer, te quiero aún más si cabe. Y yo a ti. Como te decía la niña está sola, no te gustaría acompañarla de un hermano. Bueno la verdad es que si le buscamos un compañero, prefiero una hermana. Que sea su amiga, su compañera, su confidente, su protectora, que se fundan en una. Si son de sexo distinto siempre habrá impedimentos, propios de su distinción aunque tengan un feeling especial como tengo yo con mi hermana. Bueno entonces qué, le buscamos.





Una caricia, una predisposición natural entre seres que se aman, un arrumaco y la pasión fluye como torrentes en el comienzo de la primavera cuando los primeros deshielos llenan los cauces helados de las vertientes de la montaña. La naturaleza hace el resto, y se siembra la semilla más preciada, la que llena de vida un hogar, aparece la primera alegría, cuando transcurridas seis u ocho semanas. 
Ella me mira con ojos vidriosos de gozo. Se toca su vientre y me dice, está aquí. Mira a nuestra niña y susurra, ya tiene una amiga, pronto estará con nosotros. Fueron pasando los meses, nuestra pequeña cumplió los seis años, de regalo. Decirle, toca aquí, sabes lo que hay. No mami, qué hay. Aquí está tu hermana. Si, y porque no la sacas, para poder jugar con ella. Porque ahora es como los gusanillos de seda, esos que tú traes del cole, está formando su capullo y cuando esté terminado aparecerá como crisálida preciosa que extiende sus alas para alcanzar el vuelo. Qué bonito, mami, cuando sea mayor yo también crearé mis mariposas en mi barriguita. Claro cariño, un beso.





Corría abril lentamente, el día sería, cualquiera. Esa mañana, como todas estaba en la tahona, esperando el pan del día. Rico, recién hecho, ese olor característico, que todos nos mueve esa luz vidriosa que parece recorrer desde el estómago a los ojos, al olerlo.





Ahh, ya,ya… Ya qué, es el momento?. Sí corre, busca al médico. Enseguida, corazón, no tardo nada.





Cuando llegamos el médico y yo pisándole los talones, para que no se entretuviera, la molinera había ayudado a recostar a mi Sol a su alcoba. Tenía agua hervida y paños limpios por todos sitios, unas vecinas ya mayores, también estaban ayudando en lo que podían. 
En unos momentos, con mi mano estrechada y un último esfuerzo, mi vida rompió el escollo que le faltaba para aparecer. Un alarido como de gatiño aullando, al recibir el golpecino que el médico le dio. Se la colocó sobre su vientre aún jadeante y en ese mismo instante, me dijo, cariño todos esos nombres que pensamos, ya no sirven.
 Mi cara sería de sorpresa, pues se rió y continuó, su nombre es Belén. Casa del pan. Porque no podemos hacerle mejor honor a la ayuda que nos han prestado estos amigos, en estos momentos. Y además siempre nos gustó ese nombre, desde que estuvimos en aquella ciudad palestina Bêtléhem, con tantos nombres, Casa de la carne, para unos, del pan para otros o de las deidades Lahamu y su hermano.
 Es un nombre precioso, como lo sois vosotras tres.





Esto ocurrió ayer, bueno parece ayer, pero han pasado catorce años ya, hoy mi niña empieza a parecer una muchachita, con sus catorce años. Me estoy haciendo viejo cariño. Ella me dice, es sólo tiempo. No le prestes atención. Y lleva razón, como siempre. Un beso.

(Barbara Streisand, está como mejor no se puede...)








En este enlace podéis pinchar si queréis seguir la publicación de los textos del libro SALPICADURAS .
Ya tenéis los cuatro primeros  relatos completos,
pronto el quinto.
MI SUEÑO...SE PIERDE EL TREN


con las ilustraciones de
José L. Martínez REBOTE.