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domingo, 4 de mayo de 2014

Mother.Madre.Thanks. Mi Alma eres tú...

Mother.Madre.Thanks. Mi Alma eres tú...

Sí, ha bajado una pátina manchada
Por un sin sentido
En tu boca llena de almíbar
Cuando hubo de apagar el acíbar.
No, tú no dudaste ni siquiera un segundo
Ese corto atisbo de lucidez
De humano ser
Ante la algarabía de una pradera silenciosa.
Sabías qué hacer
Qué color elegir, cielo estrellado
Ceniciento o lúcido atardecer de marrones dorados

Y tu voz acaricia su delicada pose.
Siempre con la medida exacta
De una piel apesadumbrada, en plenitud
Ajada por su fiera creación
Cuan si quisiera usurpar algún valle ignoto.
Nada existe, ninguna gema preciosa
Ni siquiera las lágrimas diamantinas de sus entrañas
Que sirvan para saldar la deuda
Inconmensurable, sobre tus hombros erguida.
Por todo ello, mi alma se quiebra
Mi alma busca sacar un hilo de su genio
Para escribir sobre el níveo ocaso de la aurora
Una similitud a mi sonrisa más esplendorosa.
Sabes que hubieras subido a las cúspides
Y lanzado sin pensar
Metido las manos en las zarzas punzantes
Apelado contra la injusticia de dios.
Sé que nada, ni nadie sabe de tu fragilidad
Mas hoy, yo, pobre orate que sonríe al horizonte
Cincelo mis más sentidas esquirlas
Para quedarte un pequeño atisbo de luz
Que reluce, emana, quiebra mi himen, placenta íncuba
Disgregado en apenas un susurro
Una ligera reverencia de mis labios temblorosos
Al acariciar tu rostro y sentir tu emotiva mirada
Cúmulo de generosidad sin ambages
Nota discordante con la lógica vida, feroz vida.
Así te digo te quiero, mujer, madre, hermana,
Amiga, deudora de mi alma.


©Santiago Pablo Romero. Bluesman.

domingo, 2 de mayo de 2010

Pienso en ti.

Piensa en mí.


Hoy cuando me sentí solo.


Me acordé de ti.


Ayer mientras caminaba y le veía de su mano.


Pensé en ti.


Tú que sin pedirte me dabas.


Siempre estabas al borde del abismo con tu mano protectora.


Lloraste para que no llorara solo.


Tú que me hablaste desde antes de llegar.


Mi dolor sanabas con un pequeño y suave beso.


Tu fragancia impregna mis sueños cuando los ojos cierro.


Tu mirada expectante observa mi deambular, y sufre.


Sin sentido, no debes preocuparte, y te preocupas.


Porque te lo debo todo. Sin ti no soy nada.


Todos un día te dirán, yo no te diré un día.


Te querré hasta el final de mi existencia.





Para ti Madre, que hoy te sientas como la gran creadora


Que eres. A las madres del mundo, por su entrega, sin pedir nunca nada para ellas.






En este enlace podéis pinchar si queréis seguir la publicación de los textos del libro SALPICADURAS .
Ya tenéis los cuatro primeros  relatos completos,
pronto el quinto.
MI SUEÑO...SE PIERDE EL TREN


con las ilustraciones de
José L. Martínez REBOTE.