Púas, semillas, arenas, mar…
Perentoria cae la cosecha de luz
Un incipiente día de frituras con olor a coco
Aderezo de zanahorias destripadas
Sin disimulo se balancea la ola ante la chica semidesnuda
Sabe llamarla, acariciarla, desvestirla de su pudor
Estremecerla como soñarían aquellos dedos serviles
Misterio que nunca claudicara aún mil años dure
Insistiendo en excusarse de otras tantas formas
Lacerando escuelas cerradas tras una tiza disimulada
Licitando ser evas en el paraíso, y no hallar manzanas
Acabar de vivir libre, aunque sea por una jornada
Serenando el ímpetu de ser dios de los océanos
Acaso disimule una sirena, y cabalgue sobre su grupa
Ríe hacia sus adentros, viejo carcamal desvencijado
En un infierno sin puertas, o un paraíso sin escaleras
Nadie escapa al hechizo, niños en sus castillos,
Adolescentes en siluetas perfectas que deciden tostar
Senectudes guardando pliegues a una piel sin aderezos
Meticulosos caballeros en color butano sisean la orilla
Al encuentro de aquellos avezados necios del más allá
Rozan la surrealista paleta de un pintor perdido.
©Santiago Pablo Romero.Bluesman.
Imagen:JacqPaRo.






