lunes, 23 de noviembre de 2015

En mi Lengua…

En mi Lengua…


Hay dos aristas, fintando el horizonte
cuelgan, de sendas orillas
y me desperdigo
al igual que las semillas
bajo el ímpetu del sembrador
con la estela blanquecina de mil palabras.
Camino recto sobre unas plataformas rectas
sin esperar que asomes
a verme pasar
y me digo
igual ellos han sucumbido al lenguaje de las aletas
resuena un eco, una brisa fuerte, un céfiro de la tarde
que juega al escondite
con los niños de ojos inocentes.
En la plaza, una pira inmensa, arde
su combustible, miles de libros, de voces acalladas
y retumba
en mis sienes inconclusas
un ruido de esquelas sin cuerpos, de muertos que flotan
cual si fueran derivas, o velas rotas
acaso me santigüe como los que se golpean el pecho dominical
sin misericordia por los exiliados en el miedo
quizás sus mascotas mastiquen
la tierna carne extirpada de la boca hambrienta
de una criatura casta.
Sé que a veces me apedrean las voces
Sé que tú eres impoluto, inmaculado, de cuna inverosímil
Sé que mis pies se salen de tu lenguaje
Sé que mi boca escupe cantos de aristas afiladas
Sé que van directo a tu hocico de muérdago aliñado en azafrán
Sé que me pierdo en los cines de tránsito
Sé que las alas revolotean llevándonos lejos, lejos, lejos…

Ruedan cabezas, hay molinos soltando estampas
con nombres, con promesas
hay rayas perfectas, o corbatas, o proposiciones imperfectas
pero no son de mi lengua, son de tu idioma
aquellas que circunstancialmente nunca cumplirás
y a nadie, rendirás cuentas …

He visto un pebetero que llora
no luce, como sería su aventura creadora, no
las cañas recuestan su sedal en aguas turbias
y nadie paga deudas
hay un feudal de cuello curo que languidece al sol,
en islas vírgenes
entre píeles de vestales de pecho erguido
y cruceros nombrados con nomenclaturas de siete mares.

Ya cené, otra vez dos mendrugos
uno tierno, me lo dieron a las puertas del comedor social
donde las lágrimas se transmutan en tierno trigo
el otro, fue reserva
de ayer, o tres días, nunca se sabe la herrumbre que hallarás
a las puertas del paraíso.

Y ahora, grítame
sí, reconfórtame, diciendo que no hallas respuestas
que no escuchaste las preguntas
no oíste el llanto bajo la explosión
ni tuviste tiempo de volver el cuello cuando la brisa te abofeteó
con la juiciosa fortuna
de llenar tu despensa, mascullar los días frente al mar
o servir al bardo para dibujar un lienzo
preñado de locura
bajo las tintas de una tarde majestuosa
con una pátina generosa en colores
y seguro, seguro
de oportunidades, mas esa, esa será otra tarde…

Ya casi alcanzo el mar
al dejar que la brisa
acaricie mis pupilas dejándome obnubilar
por el balanceo sibilante una gavina testigo, ella y yo.

©SantiagoPabloRomero.Bluesman.
Imagen:Olina

Music: Morphine - You speak my language

2 comentarios:

  1. Sé que a veces me apedrean las voces…Sé que tú eres impoluto, inmaculado, de cuna inverosímil…Sé que mis pies se salen de tu lenguaje...Sé que mi boca escupe cantos de aristas afiladas…Sé que van directo a tu hocico de muérdago aliñado en azafrán…Sé que me pierdo en los cines de tránsito...Sé que las alas revolotean llevándonos lejos, lejos, lejos… Y ahí a los lejos no muy frente a mí que casi alcanzo tocar casi como ese maravilloso mar están esas preciosas letras, embrujadoras, con un sortilegio que son como nuestros sueños de bellos colores porque de ellas brotan, tienes magia, precioso poeta, siempre me dejas meditando cuando te leo, un abrazo.

    ResponderEliminar
  2. “En mi Lengua… con la estela blanquecina de mil palabras un ruido de esquelas sin cuerpos, de muertos que flotan, la tierna carne extirpada de la boca hambrienta, He visto un pebetero que llora”. Gigantes tus versos poeta Santiago Pablo Romero estremecen el alma ante tu sensibilidad humanística, tu idioma la justicia, dignidad, la paz, la dignidad, solidaridad ante el estallido de la muerte en mil rincones del mundo provocado por poderes sociales, tu idioma Caminante Bluesman es de profeta, no cuadra ante los que se hacen llamar que velan por la vida y paz mundial con la máscara de guardianes de la vida pisando el suelo ensangrentado del hombre mismo, muerto de hambre y por las mismas bombas del poderoso. Poeta Santiago Pablo Romero tus versos son grandes y lloran también en nuestra alma, y cual Vicente Huidobro: “La muerte está atornillada a la vida, Por doquiera, el campo se abre en estallidos”. Y León Felipe: “Aprendí cómo se llora. Caminé bajo bombas enemigas que me perseguían. He presenciado monstruosidades”. Y Miguel Hernández: “Que mi voz suba a los montes. Ayer amaneció el pueblo desnudo y sin qué ponerse, hambriento y sin qué comer, el día de hoy amanece justamente aborrascado y sangriento justamente”. Gigante eres poeta Santiago Pablo Romero, tu idioma es la vida y por ella es tu poesía sublime hecha hombre en su lucha y dignidad, idioma que clama paz ante tanta crueldad al hombre mismo.

    ResponderEliminar