El Retornado…
Desde pequeño remó contra viento y marea, hacia la señal que, según creía, le indicaba el destino. No hubo impedimento, no había obstáculo insalvable, golpe tras golpe, caída y subida, recaída y supervivencia, día a día, año tras año.
Conoció Amigos, menos y amigos, muchos. Mujeres y Hombres, y gente, mucha gente. Estibadores de puertos de otros, vendedores de volutas incandescentes, de recreadores de chisteras, sin conejos, de pañuelos sin palomas y de Músicos sin cuerdas, de Personas con

El cenit llegó, convivió en palmerales altivos y preñados de frutos, ciego de codicia y malas artes. Devaneos con las mil y una noches corruptas y un día rompió el frágil hilo que une la luz y la oscuridad, comenzó la vuelta de la cúspide.
Sin pretenderlo, su garganta le hacía advertir. Sus cuerdas vocales gritaban, cuidado. Sin importarle el ser desoído.
Es demasiado mayor para importarle las faltas de corrección. Las normas de etiqueta, prefiere el caldo revitalizante al caviar, si ni siquiera le gustó. Si no hubiera el valor dorado, que asco.
Hijo pródigo que vuelve a la casa sin padres, acalorado caminante que mira el frescor resurgir del agua del pozo. Comprendemos a los chicos y a los abuelos, pero no a los padres, y no es más que nos vamos deteriorando, quemando nuestro estadio para dar paso a otro, más tranquilo, vigilante y observador de las buenas cosas que nos da la vida.

Vislumbramos el dispendio de la sociedad que nos envuelve, y cambiamos los manjares de antaño en la poltrona dorada por un trozo de seco pan con un andrajoso que te sonríe en la calle.

contraproducente pero lo hacemos, por todo ello, si aligeramos el paso de las neuronas.
Llegamos a la conclusión que estamos retornando, y por ello sabemos apreciar el verdadero valor de nuestro rededor.
Bueno es retornar, para ver con nuevos ojos.
ResponderEliminarMe ha encantado el toque intimista.
Un fuerte abrazo gracias por tan buen texto!