martes, 2 de septiembre de 2014

Hipnótica Danza…

 Hipnótica Danza…


Escojo una esquina
Un ladero de tu casa
Sumerjo mis ojos en tu pátina
Aquiescencia del hielo desleído
Y tu cuerpo danzando
Hipnótica sensación, me causa
Pistilos de sangre derramada
Cúbrome el cuerpo en tu piel
Desligada del bourbon
Lejos queda la aurora, esta tarde.
Quiero y no puedo escogerte
Sorbo dentro muy dentro
La última gota, salvarte deseo
De soñar con los remos enredados
Bajo la cerviz sudorosa.
Clavetean mis sienes
El ardor de tus desquites
Apedrean el sinsentido
Hubo un tiempo lejano de veras
Que recorríamos la pecera
Sin pestañas, ni párpados abiertos
Luminarias de Cadillac abollado
De rancio olor a queroseno quemado
Pasteles secos en la camisa
Piedras en los girasoles, manos sucias.
Mueve, mueve, muéveme
El vientre como tu sola eres capaz
Adviérteme en tu danza hipnótica
Cuan estatua de un jardín sin flores
Quémame y esparce mis cenizas
La escollera espera, corre
Una vez hubo cometas en tus dedos
Y escogías anudarme la seda de tu pelo
En el breviario preñado de historias raídas.

Imagen:JacqPaRo.
©Santiago Pablo Romero. Blluesman.


2 comentarios:

  1. La escollera espera, corre…Una vez hubo cometas en tus dedos…Y escogías anudarme la seda de tu pelo…En el breviario preñado de historias raídas…. Preciosas letras, sensuales, eróticas, maravillosas y esa bella música que es perfecta para tus letras, una belleza querido poeta, un abrazo.

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  2. Es un derroche de amor poético que abre las puertas esta noche con su pasión, moviendo las fibras más íntimas y elevando el ritmo retórico blues de la danza: “Mueve, mueve, muéveme, Adviérteme en tu danza hipnótica”. Felicidades poeta y escritor Santiago Pablo Romero, por esta “Hipnótica Danza…” bajo el cielo refulgente por la energía de “Aguadero del Pilar” “Sorbiendo la cristalina savia de su vientre, agua fresca que riega mi afán de estrellas preñado, a la espera del sol” versos de su autoría. Caminante bluesman tus letras son alquimia que transforman las cenizas en fuego místico de pasión, saboreando el vino de su piel en una perenne contemplación de evocación mientras su danza eclipsa su ser con deleite haciendo de instantes estampas del infinito de frenesí.

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