The Power. Del Amor.

Las olas mecían el barco como si quisiera hacer dormir a sus ocupantes. Al menos ella así lo creía. Le venía bien para hacer pasar el tiempo más rápidamente sin pensar en él. Cómo podía saber si sus letras en aquella carta, eran ciertas o simplemente eran fruto de su desesperación momentánea. Seguro no esperaba esa reacción de ella y por eso actuaba de esta forma. Pero sus formas no cambiarán por mí, por nadie. Cómo le habló al marinero: ¿No vengas sin respuesta!. Se piensa superior a los demás. A mí no me ha demostrado nada, pero y cuándo se apague la llama del amor, de la pasión.
No le des más vueltas, la decisión está tomada. Rumbo contrario al suyo, tiempo y distancia mejores medicinas para borrar las huellas de un desastre, se decía mientras observaba las olas romper contra el barco. El horizonte juntaba mar y cielo, empezaba a verse los reflejos de la gran estrella desperezarse. Había perdido la cuenta, debían de llevar más de medio día navegando. El salir al atardecer, el duermevela y los bamboleos la habían desorientado. Se acercó al borde para airearse, para desentumecerse, para ir preparándose para llegar a su nuevo destino…
Que te dijo, tronó zarandeando al marinero. Dime. No ha dicho nada. Tomó la dirección de un barco rumbo al gran continente. Pero ¿no leyó la carta?. Sí, yo le dijo lo que usted me dijo, pero su respuesta fue una triste mirada. Se fue hacia el barco sin decir nada, señor.
Que te dijo, tronó zarandeando al marinero. Dime. No ha dicho nada. Tomó la dirección de un barco rumbo al gran continente. Pero ¿no leyó la carta?. Sí, yo le dijo lo que usted me dijo, pero su respuesta fue una triste mirada. Se fue hacia el barco sin decir nada, señor.
Prepara el barco más rápido que haya en la isla, tengo que detenerla. No se me puede escapar.Es lo único por lo que renunciaría a la vida...
Pusieron rumbo al gran continente a toda marcha, y un poco más si cabe. Tomo el timón y no dejó de azuzar a todo el mundo hasta que vio en el horizonte el gran transatlántico que portaba a su amada. Al menos esa era la noticia según le dijo el marinero. Y si se equivocó, y si finalmente no subió a bordo. Bueno, se dijo, no hay más maneras de saberlo que comprobarlo…
Pusieron rumbo al gran continente a toda marcha, y un poco más si cabe. Tomo el timón y no dejó de azuzar a todo el mundo hasta que vio en el horizonte el gran transatlántico que portaba a su amada. Al menos esa era la noticia según le dijo el marinero. Y si se equivocó, y si finalmente no subió a bordo. Bueno, se dijo, no hay más maneras de saberlo que comprobarlo…


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