Isla Tormento, a pesar de su nombre, es un lugar donde, salvando algún temporal, se puede vivir paradisíacamente. Es mediana, una población pequeña, donde se mezclan algunos autóctonos con otros llegados, huyendo de alguien, justicia, ajustes de cuentas, o amores perdidos. Después en cuanto a vivir, se puede decir que es autosuficiente, hay una relación bastante cordial entre los autóctonos, que se conocen como hacerle a la naturaleza los suficientes cuidos, como para que ésta los mantenga perfectamente surtidos. No superando claro está, la población más o menos que tiene.
Son catorce días y medio y no hay señales de ella. En verdad pienso que no va a venir. No me habrá creído, estoy dispuesto a no salir más de aquí. Como si fuera mi penitencia por los posibles errores del pasado. Pero sin ella, no puedo. Me he acostumbrado demasiado a ver cómo me esperaba, hablábamos, reíamos, nos acariciábamos, hacíamos el amor de una manera apasionada. No le he mentido nunca. Es verdad que no le he contado toda la verdad de lo que hacía, pero tampoco me preguntó. Es cierto que estaba cegado por el afán de ganar más. De tener más poder. Pero desde que la conocí, nunca he dejado de prestarle atención. Cada día he recortado mis viajes. Y es verdad que he utilizado el dinero para comprar voluntades, pero la vida es así de asquerosa. El dinero hace poderoso a los hombres y la falta de él los vuelve alimañas. Si no orientas la vida de otra forma. Estaría dispuesto a vivir con ella, renunciar a ese poder, disfrutar de los encantos de esta isla, que no sé por qué se llama así. Pero juntos, con ella, esto así es peor que la muerte, esto morir en vida, me voy a volver loco…
La brisa le masajeaba el rostro, finas gotas salpicaban su cara, en el rompiente de las olas, el viento arremolinaba su pelo, el vestido se le estrujaba contra su cuerpo haciéndola una figura contorneada, aún más bella si cabe. La verdad que es preciosa, ahora comprendo por qué está dispuesto a hacer ese sacrificio por ella, pensó el marinero, al verla allí. Señora, esto es para usted, me dijeron que se lo entregara en mano, que usted sabe de quién es y qué es.
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